Avisar de contenido inadecuado

En tiempos de Jacinta Pichimahuida II

{
}

   Seguramente una de las posíbles escenas costumbristas que se nos vienen a la mente al pensar en la escuela de nuestros bisabuelos es la de un chico o una chica de pie frente al pizarrón, recitando de memoria la lección del día, con los brazos pegados al cuerpo y la expresión muy solemne. Y estaremos errando; al menos en parte. Muchos maestritos ciruelas del momento, es cierto, ponían el acento en la repetición a la letra del libro de texto, pero no se trataba de la mayoría. En general, todos los buenos docentes - entre quienes, por supuesto, se contaba la inteligente Jacinta Pichimahuida - no tenían gran estima por los alumnos émulos de los loros parlanchines. Querían, como los de ahora, (o al menos como lo que afirman los de ahora), la exposición de una lección razonada, desgranada en el lenguaje propio del alumno, síntoma inequívoco de que éste la había comprendido realmente. Como fuentes vivas de lo que aquí expreso, tengo a mis abuelos y bisabuelos, quienes jamás escatimaron relatos de su vida escolar...algo así como una "Juvenília" de entrecasa que nunca me canso de evocar. Así como algunos de sus maestros se extasiaban ante los monos sabios repetidores, antecesores del grabador, otros se ponían furiosos frente a quienes pretendían pasar de grado lanzando sin comprender, sin cambiar una coma, un torrente de palabras tomado directamente del libro.

   Pero no solamente el maestro o maestra en su grado marcaba la pauta a seguir en este sentido. El mismísimo Ministerio de Educación tomó cartas en el asunto. En el "Reglamento General para las Escuelas Comunes" del año 1897, sin ir más lejos (que estaba en vigor en tiempos de Jacinta Pichimahuida todavía), puede leerse lo siguiente:

 

   "...PREPARACIÓN ORAL DE LOS DEBERES

 

   Se mostrará a los discípulos, con ayuda de preguntas múltiples, todo el partido que puedan sacar de un tema cualquiera, se les sugerirá las principales ideas que deben constituír el fondo de su trabajo. Para que el discípulo produzca, es necesario que se abandone a su espontaneidad y que su fantasía se enradezca. Al efecto, se le excitará a que hable, aún cuando incurra en equivocaciones o se desvíe del tema. Se vencerá su timidez evitando toda ironía respecto de los defectos inevitables en todo principiante y , dándole por el contrario, estímulo y aliento.

   A medida que los progresos del alumno sean más notables, se le irán haciendo menos preguntas antes de la redacción del tema.

      EXTENSIÓN DE LOS DEBERES ESCRITOS

   Quince a veinte líneas bastarán para la mayor parte de los temas. Conviene que los alumnos se acostumbren a no hablar por hablar. Diez líneas de ideas precisas y razonadas, valen más que veinte líneas de hojarazca y de amplificaciones..."

   Como se verá, se instaba a los estudiantes primarios a pensar, a hallar una idea central y profunda en cada tema, para luego ir extrayendo de allí las secundarias. Se dirá que este ideal no siempre se lograba, pero al menos se consederá que no era por culpa de la concepción de la educación en esos tiempos, sino por la falta de luces o entusiasmo de algunos maestros...Exactamente igual que ahora. Nos tenemos por adalides de pedagogía por enunciar en el papel, ideas revolucionarias y bienintencionadas...pero que no siempre se llevan a la práctica. La teoría, es y será muy bonita, sin embargo, a "la hora de los bifes", como decían los abuelos, se tropieza con toda una serie de factores de órden cultural, económico y social que impiden su puesta en marcha.

   Los educadores de ayer, como los de hoy, bullían de ideas; creían verlas convertidas en realidad al estamparlas en un papel...algo parecido  a quienes pergeñan constituciones y luego se sorprenden de no ver mejorar a los Estados que se rigen por ellas.

   No obstante, debo conceder cierta indulgencia a la generación de Jacinta Pichimahuida: una de mis bisabuelas sólo tenía sexto grado (en aquel entonces no había séptimo) y escribía mejor que muchos pibes de hoy a los diecisiete cumplidos y con el secundario hecho y aprobado.

   Algo bueno debía tener la escuela de nuestros mayores...Algo bueno debía tener.

  

Vanesa.

FUENTES: Transcripción del "Reglamento General para las Escuelas Comunes": tomado del libro de Guadalupe Aballe: "Niños del Ayer". Buenos Aires, Corregidor.2008 FOTOS: 1- Niños de la escuela mixta "jacinto Arauz", provincia de la Pampa, tomada de www.escuela33jacintoarauz.com.ar  . Año 1921. 2- Escuela "Onésimo Leguizamón", situada en Santa Fé y Paraná (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) a fines del siglo XIX, cuando fue construída (Colección propia). Una de mis tías, hizo allí parte de su educación primaria.

  

  

 

{
}
{
}

Comentarios En tiempos de Jacinta Pichimahuida II

Vane: excelente nota y muy buena la info del pasado que tenés. Respecto de tu pregunta sobre la comparación entre la escuela de hoy y la de ayer, te cuento que hace un par de años haciendo un informe de educación para un diario, algunas maestras coincidieron en confesarme (off the record) que tenían "la orden" del gobierno bonaerense (en 2001) de aprobar "a todos" para quedarán "excluidos del sistema y pudieran seguir estando contenidos en la escuela". Incluso, años después una profesora me admitió lo mismo pero en el Polimodal. No voy a juzgar la teoría de la inclusión, pero lo cierto es que la mayor permisividad para con los alumnos, se nota y mucho, mucho, mucho. Lamentablemente, incluso con la escuela de los 70 de la que egresé en primaria (en 1975). En aquella época para trabajar en algunos trabajos alcanzaba con lo que se conocía como "ciclo básico común" que era el 3º año nacional o comercial, por el nivel formativo que contenía ese período. Hoy, los chicos egresan sospechosamente mal formados escolarmente. Besos Ricardo
Ricardo Ricardo 30/04/2010 a las 00:42
Vane - fe de erratas-: en el comentario anterior, puse "para quedaran excluidos del sistema" y debí poner "para que `no´ quedaran excluidos del sistema". Gracias, Ricardo
Ricardo Ricardo 30/04/2010 a las 00:45
Hola, Ricardo:

                                              Gracias por la "fe de ratas" :D, y sobre todo gracias por la información. Lamentablemente, puedo corroborarla, porque tengo amigos docentes (primarios y secundarios) y dos primos segundos que se dedican a dar clases, uno en Buenos Aires y el otro en Santa Fe. Es triste tener que reconocer ésto, pero la realidad no siempre es como a nosotros nos gustaría. El Ministerio de Educación comete un gran error al caer en el facilismo de aprobar a todo el mundo. Están siendo muy crueles con esos chicos a los que ahora adulan, porque no les darán armas para la vida y en el futuro, por falta de formación, probablemente carezcan de capacidad crítica.

                                                   Por otro lado lo de "excluír del sistema" es una falacia. Repetir de grado no es ser excluído del sistema, sino tener la oportunidad de aprender lo que en su momento no se asimiló. Recuerdo una charla del Doctor Baldasarre con el señor Cavallasca, quien veía un verdadero drama en la posíble repetición del curso por parte de Palmiro. Baldasarre le aseguraba que repetir no era el fin del mundo, que Palmiro saldría adelante y, que, en todo caso, él prefería tener un hijo con dificultades para el estudio pero bondadoso, que una hija con problemas afectivos, como Etelvina. Palmiro podría "remontar la cuesta" estudiando duro...pero un corazón sensíble, se tiene o no se tiene. 

                                                Respecto de este asunto te cuento una anécdota: cuando mi abuela por parte de padre era chica, pasó de cuarto a quinto grado   , pero su madre. antígua maestra, la vio floja e insegura en varias asignaturas...¿Resultado? La hizo recursar cuarto grado, para que llegara al quinto (anteúltimo en esos años, es decir, al equivalente del sexto de nuestra época en los colegios donde el sistema EGB no impera), con mejores armas, pues se consideraba el quinto como clave para una buena rúbrica de la escuela primaria . La directora estuvo de acuerdo con la decisión de mi bisabuela. Mi abuela   no fue "excluída" del sistema. El estudiar más a fondo asuntos aún no aprehendidos, se preparó mejor para la vida.                                          

                        Un beso
                        Vanesa.
Alumno Alvaro:

                                            Nuevamente lamento tener que coincidir con un miembro del foro y darle la razón. El tema es bravo, duro de aceptar, pero no hay que hurtarle el cuerpo.

                                             Cada punto de los señalados es cierto. ¿Cómo negar una realidad evidentísima? Hasta hace poco, tuve parientes viviendo en Guernica y podrían corroborar tus aseveraciones. No por crudas son menos ciertas. Pero incluso más cerca de la capital tenemos ejemplos similares. En el porteñísimo barrio de Villa Devoto, sin ir más lejos, hay chicos con desnutrición infantil...¿Quién puede querer estudiar en semejante situación? Parafraseando al gran poeta santafesino Julio Migno, con la panza vacía, no hay chico capaz de "...sentir clase, ni sermón...".

                                                  Y por otro lado está la cultura actual, aquella que pregona la permisividad total, la marginalidad como estado permanente y deseable de todo ser humano, el odio a toda norma (aunque sea beneficiosa para vivir en sociedad) y el rechazo a cualquier forma de autoridad (incluso justa). Los pibes, los más sin formación y lo que es peor, sin cariño de los suyos - aunque tengan guita -, se suben a esta honda de "rebeldes sin causa", sin comprender como hay quienes desean mantenerlos en la ignorancia para manipularlos, impedirles que piensen y puedan construír su propio destino.

                                                A quien esté interesado en este tema, les recomiendo la lectura del libro de Guillermo Rojas: "De Patagones a Cromagnon -Progresismo y subcultura rock" Buenos Aires, Santiago Apóstol, 2006...Contiene una información que es muy dura de asimilar, pero a todas luces cierta. Los documentos que acompañan este trabajo prueban sin lugar a dudas cuanto el autor asevera.

                                                    Y sí, Alvaro...A este estado de cosas, habría que destruírlo. Demasiado injusto es. Cuando yo me refería a que la educación entendida a la manera de nuestros abuelos no era excluyente, hablaba de la vida misma y no del sistema condenable en el que estamos viviendo, a mi ver, enemigo de todo crecimiento espiritual y material. La educación a la antígua (con algún ajuste de tuerca para adaptarla a los tiempos, como es inevitable que suceda), prepara para desenvolvernos como personas de bien a lo largo de nuestras existencias, y no para ser meros engranajes del capitalismo - o del marxismo, para el caso, lo mismo da -, empleados al uso de quienes usan a los seres humanos como material descartable.

                                             Excelente aporte el tuyo
                                              un beso
                                              Vanesa.
Vane, Alvaro: si el Ministerio de Educación toma esta alternativa de "aprobar" alumnos como sea, para que no queden excluidos, es como dice Vane, que nos los prepara para el futuro, por lo cual, caen en una tremenda contradicción. Los protegen durante 5 años, pero después, ante el precario (y sobreexigente) mercado laboral quedarán desamparados y a la buena de Dios. Buen debate chicos. Un saludo.
Ricardo Ricardo 02/05/2010 a las 20:20
Lo que Alvaro dice exime de palabras. Creo que hizo un exacto y tristemente resumen real de lo que ocurre. Muchos van al cole a morfar. Es increíble cómo ha cambiado todo para peor... Es un post muy real, Vanesa y a la vez, un gran bajón para reflexionar...Y un bajón más grande es que no parece haber indicios que esto mejore...
saludos para todos!
Gus Gus 03/05/2010 a las 02:43
Hola, Gus:

                                   Y sigo dándote la razón...Es un bajón, y como vos decís, por el momento no hay muchos indícios de que las cosas vayan a cambiar. Sí; los pibes van al colegio a morfar y también a buscar la contención que a veces no encuentran en la casa. Varias maestras me han contado que ellas hacen un poco de mamás, de papás, de tíos y de abuelos, todo al mismo tiempo...cuando no de médicas y psicólogas, porque suelen ser ellas quienes detectan  enfermedades en lo chicos de las cuales los padres no se habían percatado. No pocos maestros primarios han salvado a muchos de sus alumnos viéndolos enflaquecer, toser mucho, estar demasiado pálidos o sangrar con facilidad por narices y encías y haciéndolos consultar con un doctor: así se han descubierto tuberculosis incipientes o declaradas, avitaminosis de tipo escorbútica (cuando el cuerpo no tiene una gota de vitamina "C"), desnutrición infantil, parasitosis graves internas y externas y otros problemas derivados de la falta de alimentación adecuada, las malas condiciones sanitarias y a veces, por qué no, el "stress". Los chicos también lo padecen, y mucho más en estos tiempos.

   El tema da para conversar bastante...¡Pero es tristísimo! Sin embargo, solamente mirando las cosas de frente podremos solucionarlas.

     Un beso
     Vane.
Me quedé helado con lo que contó Alvaro... y con una gran impotencia que ni les digo... Digo yo: para esa gente no hay purgatorio, se van derechito al horno... sin palabras...
Gus Gus 04/05/2010 a las 02:20
Vos lo dijiste, Gus...Derechito al horno. Pero mientras están acá, lucran con la comida de los pibes. Estos, como diría mi abuelita, no tienen perdón de Dios. Hubo alguien que dijo "...con la comida no se jode..." ¿Por qué no lo repite ahora? Viene más al caso, me parece. Porque en esta escuela "X" del conurbano bonaerense pasa ésto, pero el asunto - pónganle la firma - debe repetirse en otros establecimientos de todo el país.

    No; con la comida no se jode...Y con la comida de los chicos, menos.

  La indignación me hace poner los pelos de punta cuando leo cosas como éstas.

  Vanesa. (hoy no está el horno para bollos)
Si, Jacintofilos, tienen razon, constantemente uno se entera de cosas como estas y sobre todo cuando uno trabaja como docente, si no las ve personalmente se entera por otros colegas. Respecto a lo que hablan del robo de comida, existen casos muy grosos. Hace poco pasaron por T.V. un informe sobre la venta de leche ,destinada al servicio social, en Paraguay. La verdad que es una vergüenza, y como dice Alvaro, convivimos con un "terremoto " todos los dias y no lo notamos. Espero que esto en algun momento mejore para bien de todos, sobre todo para los que mas lo necesitan.
Dario Dario 10/05/2010 a las 02:08

Deja tu comentario En tiempos de Jacinta Pichimahuida II

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre