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En tiempos de Jacinta PIchimahuida I

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   Este tema puede parecer bobo, pero tengan la certeza de que no lo es. La imagen tiene, como se suele decir, más poder que mil palabras. Es innegable: todos nos imaginamos a Jacinta Pichimahuida y sus alumnos, poco más o menos parecidos a la versión televisiva de los tiempos que nos tocaron atravesar, más o menos como uno suele plantarle a Colón la cara de Gérard Depardieu por haberlo visto protagonizándolo en una película, o suponer a Moisés con un ligero parecido a Charlton Heston...Desde luego, por cuanto hemos leído, suponemos a Jacinta Pichimahuida muy diferente en lo físico a Evangelina Salazar, Silvia Mores, María Valenzuela, María de los Angeles Madrano o Cristina Lemercier. Tampoco creemos verla semejante a Gabriela Rivero, de "Carrusel"   ...por lo pronto, usaba un grueso par de anteojos.

   Sin embargo, más allá de las lógicas diferencias entre "realidad y ficción", hay otras. La verdadera  Jacinta, ejerció la docencia, o al menos buena parte de ella, en unos tiempos muy diferentes a los actuales y por lo tanto, tampoco vestía como nosotros la engalanamos en nuestra imaginación al evocarla. Hay quien la verá con las polleritas acampanadas y cortonas a la "Jolly Land"...ese pensará en Evangelina Salazar; otros la pensarán ataviada con una moda más suelta, tipo los 70', cuando María de los Angeles Medrano aparecía, en las aventuras fuera de clases, enfundada en un par de jeans o con una cintita "hippie" rodeándole la cabeza mientras sus alumnos cantaban "Calentame los pies" o el repertorio de Sabú...los más ochentosos, pensarán en Cristina Lemercier llevando ropas acordes a esos años. Pero la Jacinta de carne y hueso fue maestra de Abel Santa Cruz  desde fines de la primera década del siglo XX a los inícios de la segunda y lógicamente, vestiría como las elegantes de esos tiempos. Digo "elegantes" porque en aquel entonces se exigía a las maestras ir muy correctamente vestidas, aunque sin afectación y si bien, muchas veces el sueldo no daba, muchas de ellas se daban maña con la costura, si no tenían también una madre habilidosa con agujas y tijeras. Para resumir, es probable que la maestra de Don Abel, por aquellos días, luciese más o menos así:

 

   

   Extraño ¿No? Sin embargo, era muy camún ver mujeres llevando ese tipo de indumentaria entre 1918 y 1922. Cuesta imaginarse a Jacinta así vestida, y mucho más con un rostro similar al de la dama de la foto. Pero también podía lucir así:

  

 En una palabra: vestido o pollera larga, medio tubo, con sombreros más o menos amplios o gorritas muy monas, con apariencia de casquito, casi pegadas a la cabeza. No es una moda que a mi me guste personalmente mucho, pero el jmundo acababa de salir de la primera guerra y no había mucho sitio para las grandes crinolinas de antaño, o los glamorosos peinados de los años previos a la conflagración.  Buenos Aires no había sufrido tanto los embates económicos del conflicto, pero en lo social y cultural, la ciudad, comenzaba a ser otra y tomaba más ribetes de Nueva York que de París. Eran los tiempos de la locura del Charleston, del Music Hall reemplazando al más intimista café-concert de preguerra, del esplendor primero del Tango y los restaurantes de lujo estilo "Ermenonville". La elegante sencillez de otras épocas se perdía para dar paso al exibicionismo consumista que aún hoy padecemos, si bien este último, circunscripto a las clases más pudientes. Gardel grababa ya sus primeros discos mientras en el "biógrafo", como se llamaba al cine, triunfaban las películas de Hollywood, donde se exibían las "flappers", aquellas rebeldes de melenas cortitas y polleras desflecadas, fumadoras de cigarrillos con largas boquillas. Buenos Aires aún no tenía su mítico Obelisco y los "Inmortales" estaban vivos, mientras los nenes de papá tiraban manteca al techo en París.

   En esta situación daba clases Jacinta Pichimahuida. En este mundo tan lejano y sin embargo tan parecido al nuestro desarrolló su tarea docente. Hoy, conocimos parte del vestuario y la cultura de la época...pero está lejos de haber sido todo dicho. En otras entregas, iremos desarrollando este tema más en profundidad...¿Qué tal si por un ratito hacemos que volvemos al Buenos Aires de después de la guerra del 14? Cerremos los ojos...dejeémonos transportar.

                                Vanesa.

 

FOTOS: Diversas revistas de modas de 1918-1920. Colección propia.

 

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Comentarios En tiempos de Jacinta PIchimahuida I

Hola, Alvaro:

                                            Felizmente, tengo un ejemplo tangíble en mi propia família de lo que vos decís. Dos de mis tías bisabuelas, una de las cuales falleció hace un escaso mes, ambas hermanas, fueron maestras de escuela en la ciudad de Rosario. La mayor, incluso llegó a directora. Tengo fotografías de ellas en ropa de calle y son idénticas a las que se ven en las los gráficos de esta nota. Por otro lado, mis otras tías bisabuelas y mis propias bisabuelas -conocí a las cuatro, dando la casualidad de ser también una de ellas, maestra en la Patagonia - vestían de esta manera. La selección que hice está toda tomada de revistas de moda práctica, tipo "Para Tí", donde venían los moldes a copiar. Era moda para usar, no para asistir a un cóctel o una fiesta en el Hilton, como ocurre hoy en día.

                                                 Lo que sucede, es que estamos acostumbrados a lo hoy denominado "desfile de modas" - en realidad no es sino una muestra de pobres mujeres a quienes se suele "elegir" para oytros menesteres- o a esas revistas donde se ven modelos  que soloamente un loco se pondría o vestidos apenas reservados para alguna fiesta de nuevos ricos. Son cosas que uno nunca ve en las calles, es verdad. Sin embargo, los modelos colocados a modo de ilustración de esta nota, eran perfectamente corrientes. Los vestidos de "lujo" eran diferentes y si querés, puedo publicar algunos a título de información general. Aunque con solo buscar ern la web fotos de reinas, primeras damas y princesas de la época, vas a tener una muestra muy acabada de lo que digo.

                                   La situación económica de los maestros era medianeja, aunque , cosa rara, podían vivir con un solo sueldo. Por eso, había más maestros hombres que ahora. Aparentemente, con su sueldo, podían mantener a su família. De todos modos, nunca tiraron manteca al techo y por este motivo, pedían incesantemente aumentos de sueldo. A mi modo de ver, creo que es el gremio más merecedor de ganar bien y, sin embargo, los docentes siempre estuvieron   por debajo económicamente de otros profesionales cuyo esfuerzo es mucho menor y su contribución a la sociedad poco menos que nula...

                             Vane.
HOla Vane,
                        Muy interesante la nota sobre la moda en los tiempos de Jacinta, como se vestian las maestras, pero , ¿ya se usaban los guardapolvos, no? Por lo que pude leer en un articulo al respecto, parece ser que  en el año 1915, una circular para las escuelas de Capital Federal  autoriza y promueve el uso del guardapolvo para los maestros  aunque  no lo obliga.  La recomendación para el uso por parte de los niños  surgio recien en el  año 1919. Esta informacion la encontre el sitio del Museo virtual de la escuela:
http://www.unlu.edu.ar/~museo/contenidos/utensillos/guardapolvo.htm
     Es interesante el tema, si podes de vez en cuando publica algo al respecto. Resulta un buen complemento para el blog, sobre todo si se analiza algo sobre el trasfondo socio cultural de los años en que se hicieron las versiones de Jacinta, a pesar de que esta mas cercano en el tiempo, las costumbres han cambiado bastante.
                                                Un beso.
Dario Dario 21/01/2010 a las 07:36
Hola, Darío:

                                       Efectívamente, es como dice el artículo. Supongo que por eso, Efraín debía hacer tanta referencia a sus "blancas palomitas". Para él, aquellos blancos atavíos, habrían de ser una novedad. Las maestras también comenzaron a utilizar guardapolvos para no "echar demasiada pinta" con sus ropas y no competir entre ellas para ver quién iba mejor vestida. Es un tema muy interesante sobre el que se podría ahondar bastante.

                                            Hasta la próxima
                                            Vane.

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