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¿Redes sociales a mí? No, gracias.

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 Sí, como todo el mundo en esta tierra actualmente estoy en Facebook, y como estoy en Facebook, tengo algunas cositas para decir al respecto. Juzgue el lector si no debo haber llegado al hartazgo para ocuparme de este tema en lugar de dedicarle este pequeño espacio compartido a Jacinta Pichimahuida, nuestra maestra favorita. Claro, si ella ejerciera su profesión ahora,   debería vérselas así mismo con esta criatura de mil cabezas, porque allí "estarían" todos sus alumnos...y muy probablemente, ella también.

 

   El hecho es que no recuerdo ya como ingresé en esa cacareada "red social". Creo que porque un amigo me invitó a hacerme socia. Yo no tenía en ese momento la más pálida idea de los alcances y competencias de Facebook, firmé y me "integré a la cmunidad".  Al principio, me pareció un genial instrumento para encontrar amigos perdidos hacía años, personas famosas a quienes quería contactar para hacerles preguntas sobre sus especialidades (soy una fanática de la cocina y por medio de Facebook pude conversar mano a mano cn grandes figuras de la gastronomía como Christophe Krywonis, Mauricio Asta y Takehiro Ohno), autores nacionales e internacionales con quien deseaba cambiar expresiones y búsqueda de información en general. Luego, mi entusiasmo empezó a decantar. Comprendí desde el comienzo, la gran amenaza que ésto significaba para la privacidad de las personas y el impacto de la "cultura de las redes sociales" (Twitter, Sonyco, Badoo, Quepasa etc...) en el vivir cotidiano. Fui una imbécil en el momento en el que creí poder sostener largas e interesantes charlas con mis contactos...Al parecer, la gente se muere por estar conectada con todo el mundo y a toda hora, pero en cambio tiene poco o nada interesante para decir. A un largo y sesudo mensaje, pueden seguir las consiguientes 180  respuestas en este invariable tono de entusiasmo infantil: " Síiiiii!", "Genia!", "ajajajajaj" (no "Jajajaja"....nótese la importante diferencia) , "idolo!" ,"Besitosssss", "sos una dulceeeeee". Todo así, sin signo de apertura, con minúsculas, pocos acentos, letras finales alargadas y demás jerga, ya introducida por el mundo del "celu" (decir "celular", es un quemo...ahora la honda es hablar como un nene de cinco años) ...Esto es muy deprimente y desconcertante. Quien espere reflexión y análisis de lo que se dice, en Facebook, se verá defraudado 9 y media veces de cada cien y el tiempo que se insume en borrar esos mensajes del correo, es considerable.

     Todo es superficial en Facebook. Se abren cien grupos públicos por día para "luchar" contra las injusticias sociales, la delincuencia, las drogas y la mar en coche sin que éstos tengan el menor impacto en esos males a combatir. El hecho es sentirse útil, creer hacer algo aunque en definitiva se haga menos que quedándose en la cocina tomando mate. Los consabidos comentarios llenos de signos de admiración finales -ya lo hemos dicho, los de apertura NO existen- del tenor de: " Habría que matarlos a todosssss!!!!!", " Es triste pero es así", "Hijoooos de putaaa!!!", " Por una vez debemos hacer justícia!!!!" , toman lugar de   acción concreta y quienes los dejan se sienten participando, operando sobre una realidad que, en realidad permanece invariable.

     Inútil es puntualizar como amenaza Facebook o cualquiera de sus suscedaneos a la seguridad física de las personas. Y no hablamos ya de adolescentes o chicos, cuya inocencia puede ser mayor (aunque en estas épocas lo dudo mucho...la inocencia se vende a cuatro centavos en las ferias), sino de adultos hechos y derechos. El chat de Facebook , el cual irrumpe cuando uno está enviando información a otra persona o   invariablemente ocupado,  es una clara muestra de lo que digo. Hay quienes han pedido ingresar en la lista de nuestros amigos vaya uno a saber por qué - no nos conocen ni por las tapas - y al segundo mensaje ya te están invitando a tomar un café, a salir con ellos y la mar en coche, algo totalmente improcedente. Si la persona se niega a "obedecer", es calificada de "estrecha" y se liga todo tipò de insultos. Cuando la titular de la cuenta es una mujer , clavado que el 60% de los mensajes privados o de chat que le envían son sospechosas invitaciones a salir , piropos subidos de tono o insinuaciones sexuales clarísimas. Claro, como hoy en día, se considera perfectamente natural que una mujer acepte invitaciones de desconocidos - si, literalmente desconocidos, porque a muchos de sus pseudo pretendientes no los conoce ni por foto - y se acueste con un hombre a la segunda salida, los propios tipos no se refrenan en sus salidas de tono y si la mujer en cuestión se da a respetar, enseguida la clasifican entre las antediluvianas. Eso cuando no optan por la contraria: dejar mensajes , esta vez PUBLICOS donde se acusa de "fea", "horríble", "lesbiana" y demás bellezas, a la titular de la cuenta. Pero buéh...a la mayoría de las señoras y señoritas socias de las redes sociales, esto no les interesa y dan nombre completo, número de teléfono, domicílio particular y toda la información posíble sobre ellas, posteando además grandes cantidades de fotografías personales y de su familia y amigos, dando pie a que el potencial agresor sepa perfectamente que clase de vida lleva y hasta pueda ubicar su domicilio. Patético y estúpido.

   Tampoco me cabe mucho en la cabeza la infantilización que este tipo de "servícios" produce en los hombres y mujeres ya hechos y derechos. Las conversaciones registradas en Facebook, parecen sostenidas por nenes del jardín de infantes. Las onomatopeyas, palabras unisilábicas y exclamaciones , lo dominan todo. No son corrientes los mensajes largos y la reflexión brilla por su ausencia. Gente de cicuenta y sesenta años se envía caramelos, ositos (¡¡¡Detesto los ositos!!!) y abrazos virtuales, se bombardea con melosas frases de adolescente  sobre el amor y la ternura y se derrite babosa ante encantadoras fotos de bebitos, gatitos, perritos y abueltios tomados de las manos...pero son incapaces de notar que nunca ha estado más ausente de la vida social el AMOR, así con mayúscula. Facebook sirve para representar. En él, la gente "actúa", de cariñosa, sensible, preocupada por los problemas del mundo y juega a ser buen hijo, buen padre, buen hermano, buen marido o mujer y amigo...Todo eso se acaba en cuanto se apaga la computadora hasta el día siguiente, y el mismo que mandó un osito abrazando un corazón rosado con las palabras " La amistad y el amor es lo más importante en esta vida", se levantará tenprano para meter a su madre en un geriátrico...

   Por supuesto, hay excepciones a este cuadro tan lamentable, a este panorama donde histéricos de toda laya quieren hacer conocer a media humanidad que hoy estuvieron estreñidos o deprimidos  porque se han dado cuenta de que la amistad no existe y todos los dejan solos (aunque en su lista de amigos cuente con 600 contactos)...Hay gente sincera en Facebook y quiero destacar a los socios del "Club de Jacinta Pichimahuida versión María de los Angeles Medrano", entre otros. He reencontrado a muchos conocidos por medio de las "redes sociales" e hice una o dos amistades también...el resto, es pura paja para quemar. Facebook puede servir para encontrar amigos...pero luego, continuar las charlas por ese medio no me resulta muy sano. Prefiero, una vez hecho el contacto, seguirla por correo privado.

    Perdonenme esta larga disgreción, pero si no escribía acerca de este tema, les juro, explotaba. Hay muchos asuntos más a tratar - por ejemplo, cuando otro usuario te hace socio de un grupo Facebook de prepo y luego te llegan ochocientos mensajes de ese grupo llenándote la casilla; cuando te piden en amistad sin saber ni quién sos, tan solo para llegar a tener 500 amigos en la lista; cuando uno deja un comentario supuestamente interesante o cuelga una foto y no te responde ni el loro; chats sin sentido por el puro placer de chatear como los ultra estúpidos: "Hola...qué estás haciendooo?", "Yo nada ¿Y vos?", "Pasaba y se me dio por preguntar como andabas" - pero me da fiaca pasar la tarde del sábado arruinándomela con conversaciones sobre Facebook.

   Lo único que me gustaría, quedara como reflexión, es que pensemos si REALMENTE queremos convertirnos en robots monitoreados desde el poder de la intelligentsia internacional y ser tan miserablemente manipulados;si nos avenimos a continuar bajando nuestras fotos familiares, llenando líneas de tiempo donde figura toda nuestra vida, bocinando nuestras ideas políticas y religiosas , el empleo diario de nuestro tiempo y todo lo relacionado con nuestra privacidad para hacerle más fácil el trabajo a quienes quieren dominar el mundo por medio de las conciencias.

   ¿Continuaremos siendo hipócritas? ¿Continuaremos reemplazando el apretón de manos a nuestro mejor amigo, el  abrazo a nuestros padres, la fidelidad a nuestros maridos o mujeres, el amor real a nuestros hijos por mensajes de púber bulliente de hormonas, dibujos de ositos y niñas vestidas de vaporosos encajes rosados enviando besitos sin compromiso a quienes NUNCA vio en su vida?

   La hipocresía y las apariencias son el peor mal que nos legó el ascenso de la burguesía al poder en 1789. Por una vez, animemonos a ser nosotros de verdad; a vivir, a amar...no hacer como qué vivimos y amamos.

   Aunque parezca una paradoja, el gran desafío del siglo XXI es ser auténticos. Aunque Facebook aluda en su nombre a los rostros, es una careta bajo la cual todos nos disfrazamos. Careta  de niñitos buenos, cuando en realidad tras esa apariencia de cándida paloma, se esconde un ogro egoísta, malhablado, irresponsable, sino a veces, un criminal. Tengamos el coraje de quemar esas caretas y avanzar hacia la realidad. Facebook es la cara de un mundo virtual en el cual todos nos refugiamos, mientras el verdadero se convierte dia a dia en un negro pozo de injusticias e insensibilidad al que es necesario cambiar urgente para el bien de todos nosotros.

 

                      Vanesa. 

 

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