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Tras su manto de neblinas...

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  Queridos Jacintófilos:

                                                        Hoy nos alejamos un poco del tópico "Jacinta Pichimahuida"...O quizá no, porque en la última versión de la serie, se solía ver en primer plano, un cartelito muy emotivo que rezaba: "Las Malvinas son Argentinas". Y a las Malvinas nos vamos a referir en el presente mensaje.

                                                           No esperen de mí la redacción de una efeméride escolar, solemne y alambicada. No esperen tampoco, en el otro extremo, una condena del intento de reafirmar sobre las Islas del Atlántico Sur, una soberanía que nos pertenece de hecho y de derecho. No; las Malvinas son y seguirán siendo argentinas.  En las Malvinas perdurará por siempre el recuerdo del heroico Gaucho Rivero (a quien muchos pretendieron hacer pasar por criminal común) y la sangre de esos pibes correntinos, tucumanos, porteños, chubutenses, bonaerenses, santafesinos, mendocinos, misioneros, jujeños, catamarqueños, pampeanos, santiagueños, rionegrinos, salteños, formoseños, sanjuaninos, santacruceños, fueguinos, puntanos, cordobeses, riojanos, neuquinos y entrerrianos , vertida en su defensa, cimentará para siempre la semilla de un provenir que sin duda alguna, será argentino, por razones de entera justícia. Un poder político ilegítimo interesado en hacer perdurar su propia gloria y en perpetuarse en la dirigencia del país, los utilizó, sin duda, pero no por eso fueron y son menos héroes. Esos muchachos - basta con leer las cartas a sus familiares desde Malvinas - querían pelear por la patria; estaban orgullosos de la tarea que les había tocado en suerte. Los traicionaron; los entregaron a la muerte; desperdiciaron su capacidad de entrega por el país. Sin embargo eso no debe hacernos negar de forma estúpida y necia su heroicidad. La mala conducta de cierta cúpula militar indigna no invalida la lucha de estos chicos por la patria.

                               Hoy se cumple un aniversario más del intento de recuperación de NUESTRAS  Islas Malvinas . No debiera caer en el olvido. Yo no puedo dejar de recordar que en ese entonces era una piba de diez años, cursando quinto año, y que junto a una amiga gastamos nuestros últimos ahorros en comprar una bolsa gigante de caramelos "Sugus" para los muchachos combatientes en el Atlántico Sur. Dentro del paquete, incluímos una cartita...¿Qué se habrá hecho de nuestro envío? ¿Quién se habrá comido los caramelos y leído la torpe misiva? Ojalá haya sido un soldadito y no un milico poco consciente de su rol, un cretino enemigo de su propio uniforme presto a revender las golosinas mandadas con tanto cariño por los chicos de toda la Argentina, a cualquier inescrupuloso comerciante mayorista.

                               En 1982, yo vivía en Buenos Aires. Pero teniendo parientes en Comodoro Rivadavia, la guerra me parecía más cercana. Mi tío José contaba como sonaban las sirenas varias veces a la semana y debían apagar todas las luces de la ciudad, incluso las de los autos por prevención a un ataque aéreo inglés. Cierta vez, el regresaba manejando de Puerto Madryn , y apenas pasado Garayalde, se vio obligado a conducir sin luz...Era fantasmagórico. Las sirenas ululaban y el temor palpitaba en todos los corazones. Mi tía, a su vez, iba a ayudar al Hospital regional, donde casi diariamente llegaban los aviones ambulancias cargados de heridos desde Malvinas...Los cuadros que ella debió presentar eran escalofriantes: muchos de esos muchachos, casi niños, lloraban llamando a sus madres y no pocos morían. Pero ni uno slo se arrepentía de haber luchado por Argentina. En esos tiempos, mientras en Buenos Aires se vivía la contienda como si fuese el Mundial de España 82', yo maldecía el ser tan chica y haber nacido mujer , porque quería ir a pelear junto a esos soldados a las Islas.

                                Ya todo pasó y perdimos. Vino la desmalvinización. Vino el sentimiento de culpa por habernos "atrevido" a desafiar a la OTAN. Sin embargo, mi corazón seguía diciéndose  , manteniendo inalterables sus sentimientos:  "Las Malvinas son Argentinas". Mientras mucha gente, avergonzada prefería olvidar su entusiasmo desmedido de esos días de abril a junio, yo recordaba cuando en la escuela, nos hacían reemplazar una palabra clave en el "Himno a Las Malvinas": donde decía "...la perdida perla austral..." , cantábamos entusiasmados: "...La argentina perla austral.."

                                    Dios quiera que un día, esa substitución llegue a ser algo más que poética.

 

                                     Vanesa.

 

 

 

 

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Comentarios Tras su manto de neblinas...

Muy emocionante tu relato, amiga.. muy sentido.. lamentablemente no tomamos conciencia del futuro de esos chicos ( sí, chicos, no soldados ) q dieron su vida o terminaron muy mal.. espero q el gobierno abra los ojos, y les den el lugar q merecen..
lo q son los tiempos, eh? yo pienso q si hubiese sido ahora la guerra con la tecnología, internet y las comunicaciones, minga de " estamos ganando", todos nos hubiésemos enterado de la verdad y hubiésemos salido a la calle para parar esa guerra desigual...
Bueno, por lo que he veo hemos sido varios quienes hemos recordado el tema, lo cual me parece bueno. Yo hice un artículo para El Show de la Vida. El gran recuerdo para aquellos valientes que pelearon sin recursos y para aquellos sobrevivientes que tanto les cuesta reinsertarse en la sociedad
besos
Gus
Gus Gus 03/04/2009 a las 15:30
Coincido, Alvaro. Lo dijiste mucho mejor de lo que yo misma lo hubiera dicho. Cuando me emociono me salen puras pavadas y no hilo bien las frases.

Efectívamente esos muchachos eran muy jovencitos; algunos casi niños. ¿Pero eso no los hace más héroes acaso? Cuando en mi artículo escribí que yo hervía de ganas de dar la vida por mi patria, no era retórica. ES así; lo sentí de ese modo en esos años y lo siento ahora. Por supuesto, sé que no soy la única.

Por otr lado, no tenemos sólo heroes jovencitos: hubo personas de hasta 40 años que pedían ir al Sur como voluntarios. La Patria se siente muy adentro. Si no se siente, ese amor no se puede enseñar.

Esto, sin embargo, no exculpa de ninguna manera a los traidores de la cúpula militar, deseosos de usar un cnflicto bélico para perpetuarse en el pder. Esa es otra historia, y muy dolorosa por cierto.

Pero a los héroes se los debe honrar; se los debe llorar. Nunca compadecerlos. Es hacerles un flaco favor.


Vanesa.
PARA ALVARO:

                                            El que concordemos en muchas cosas, tampoco debe cerrarme los ojos para otras.  

                                            No soy comunista, ni progre, ni liberal, ni me gusta la concepción "light" -perdon pr el anlgicismo - de la sociedad, la política y la religión  que impera en el mundo hoy en día. Pero no me parece bien agraviar a un muerto. Aún el peor de los hombres - en este caso un gobernante que no fue para nada de mi gusto - merece respeto cuando va a enfrentarse con el Padre. ¿No te parece? Debemos ser compasivos y misericordiosos, para no cmeter el error de parecernos a quienes criticamos. Si queremos "la Ciudad de Dios" tan pregonada, nuestra conducta no tendría que estar guiada por odios ni resentimientos.  Cuando alguien muere, deja de estar sujeto al juício de los hombres para ir a mirarse cara a cara con nuestro Señor, y ese momento demanda respeto por parte nuestra. Así el fallecido se llame, por poner un supuesto, Bela Khun.

                                                    Durante el mandato de ese hombre citado por vos, yo, pese a mi corta edad, fui opositora. Lo seguí siendo y continúo en esa tesitura. Ideológicamente a esa persona no me liga nada. Todo me separa.  Pero la caridad cristiana me impone silencio y respeto. Sobre todo después de conocer la decisión del moribundo de confesarse y pedir la Extrema Unción. Quien se la dio no es muy de mi gusto tampoco. Sin embargo, el hecho está. Y me llena de alegría.

                                                     Si derramamos amor entre nuestros semejantes, vamos a cosechar amor. Sino, terminaremos crucificándonos entre nosotros en un sinsentido permanente. De los comunistas, no me extrañaría nada ese proceder. De nosotros, Alvaro, me indigna.

                                                       Cariñosamente
                                                       Vanesa.
Hola, Alvaro:

                                      Y soy la dueña del blog, estamos de acuerdo, pero acá todo el mundo es dueño de decir lo que quiera siempre y cuando no insulte y no agreda a los demás. Por lo tanto, tu mensaje queda. No lo pienso borrar.  También comparto la mayoría de tus apreciaciones y , aunque en estos días es difícil sostenerlas, no pienso renegar de las ideas que tengo. Llegué a ellas después de leer mucho y estudiar minuciosamente la historia del mundo (es mi ofício) . Quizá difiramos en el modo de plantearlas ,pero nada más.

                                       Con respecto a esa persona , motivo de nuestro pequeño entredicho - que no es tal - estaba enterada de su graduación masónica. No lo considero un gran estadista y me molesta ese afán por santificarlo que nos ha entrado a los argentinos después de su muerte, olvidando tantos y tantos desaguisados por el cometidos. Mi objeción a tu postura era la agresividad cn la que hablabas de él. Quien hizo mal, bastante castigo tiene con la que le espera. Y por otro lado, si esa persona se arrepiente a último mmento, Dios tiene la última palabra. Acordate de aquel "...pero una palabra tuya, bastará para salvarme..." 

                                           Mi posición respecto a este tema es la siguiente: no porque alguien haya muerto se transforma en santo automáticamente.  Sin embargo, deberíamos respetar, al menos por unos días, el dolor de sus familiares. ¿Cómo se logra ésto? No hablando ni bien, ni mal. Yo no pensaba, por ejemplo, tocar el tema en el blog, pero como surgió, no tuve más remedio que pronunciarme.

                                             Feliz Domingo de Ramos
                                            Vanesa.  
hola Vanesa, tenés algunos problemas con Gmail todavía? Un beso!!!
Rodrigo Ventura Rodrigo Ventura 07/04/2009 a las 18:32
Hola, Rodrigo:

                                       La cuenta de Gmail es secundaria. A veces, la PC se me retoba con esa cuenta de correo, no sé por qué. Todo lo demás, anda bien . Creo que vos tenés mi dirección de Yahoo! ¿No? Si querés, escribime ahí. Es muy lindo charlar con vos.

                                          Cariños
                                          Vanesa.
Hola todos.
Se mencionó "la creencia en un Dios" junto con "el compañerismo, el respeto a los mayores " etc. Solicito que se tenga en cuenta que no todos creemos en un dios ni en una religión y que cualquiera puede llegar a ser una de las mejores personas del mundo sin necesidad de dichas creencias, las cuales no son obligatorias (y menos mal que no lo son). Que así como nosotros respetamos en todo momento a toda persona sin cuestionamiento alguno de esta índole, es igualmente necesario que se nos respete también a los no religiosos y a los ateos y no se asocie el ateísmo o el agnosticismo a las cosas malas o contrarias al "compañerismo, el respeto a los mayores ", y todo lo demás que se menciona. Ya que pruebas sobran en la historia de que no hay relación alguna directa de una cosa con la otra, la bondad y los buenos valores pasan por otro lado.
Por otra parte, el comentario en contra de nuestro ex Presidente, constitucional, legítimo e intachable, está totalmente fuera de lugar. No es este un espacio ni una ocasión para dictaminar ni juzgarlo, mucho menos en forma tan agresiva y con encono destructivo, a quienes nos precedieron en la vida.
Quisiera creer, eso sí, que van a entender esto, de otro modo no podré continuar aportando ni leyendo el material de este blog.
 Ariel
Ariel Ariel 09/04/2009 a las 04:41
Hola, Ariel:

Esa es tu opinión y yo la respecto. Por supuesto no es la mía, pero no importa. Como le dije más arriba a Alvaro, todas las opiniones, cuando son vertidas en forma educada y sin agraviar quedan. Y no hay excepción a ésto.

Lo que sí me gustaría es que este lugar no degenerara en agrias discusiones . Es un sitio para volver a la infancia, y dejarse llevar por las emociones y los sentimientos, impidiendo de ser posíble, que el intelecto nos bloquee la entrada a ese mundo sin mal que es la niñez.

                  Vane.

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