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¿Qué les molesta de Jacinta?

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JacintaLemercier2.jpg Jacinta Pichimahuida-Cristina Lemercier picture by Granduquesa

No hay caso. Existe gente con la cual la señorita Jacinta no tiene suerte.

   Me refiero a los "bien pensantes". La odian; la detestan. No la soportan. Recuerdo, sin ir más lejos , una expresión de deseo muy afirmada, de un cronista de la revista "Humi", publicación para chicos "de avanzada": "Que nunca tengas una maestra como Jacinta Pichimahuida". Un poco fuerte ¿No? Y pensar, me cache'n dié, que yo leía semejante engendro creyéndome una intelectual...Ahora reniego de esa caterva de hipercríticos cuyo interés primordial es destruír la família, la amistad, el romanticismo , el amor, los sueños, el amor a la patria (¡Si, che, que tanto! Amar la tierra donde se ha nacido no es pecado) y la idea del sacrificio por el prójimo.Sin embargo, en aquellos lejanos años 80', yo veía en ellos (también leía la revista "Humor", la de los "grandes" , comprada por mis padres desde la irrupción de la siniestra dictadura) a los verdaderos luchadores por un mundo mejor y menos hipócrita. Creí, con toda la ingenuidad del caso, que esta gente peleaba por la supresión del hambre en la república Argentina, por la educación libre y gratuita, por un sistema de salud accesíble a la mayoría del pueblo, por el pleno empleo, por la erradicación de las inusticias sociales...Pero un día, andando yo por la mitad de la veintena, se me cayó la venda de los ojos y ví, con  toda su crudeza, la claridad de los propósitos de estos tipos (y tipas)  . Les importaba un bledo la muerte por desnutrición de los pibes de las villas; sólo querían ver películas pornos en el cine sin cortes. No estaban interesados en que nuestros chicos pudieran estudiar sin pagar un centavo, sino en que los adoctrinaran en la indiferencia patriótica y religiosa. No se indignaban por el estado de desmantelamiento total de nuestros hospitales, sino por la perpetuación, pese a todo de gente que sigue teniendo a sus hijos, su mujer o marido y sus amigos de fierro como lo primordial en sus vidas. Arden de odio cuando constatan que todavía, pese a su sistemática propaganda en los medios, de los cuales ahora son dueños, hay quienes tuercen el gesto ante el relativismo moral y persisten en ser gente sencilla, que desea un país libre (demosle a esta palabra su verdadera dimensión), justo y soberano, sin hambre, sin ignorancia, sin prepotencias ideológicas, para ellos y para sus hijos.

   A esta altura, alguno dirá: "¿Te volviste loca? ¿Y ésto, con Jacinta, qué tiene que ver?" Y tiene razón...Así que vuelvo al redil y me circunscribo a Jacinta Pichimahuida, aunque, como verán, mi ligera disgreción no esté tan lejos del tema a tratar. Precísamente, quienes odian a Jacinta y les hacen decir a los chicos que nunca quieran tener una maestra como ella, son quienes no pueden tolerar todo cuanto en ella hay de mujer entrañable, sensíble y sencilla. Su SIMBOLO.

   Jacinta Pichimahuida enseñaba a amar a los amigos antes que al saber. Por supuesto, estudiar era importante para ella, pero no lo más importante del mundo. Enseñaba valores a sus alumnos; las tablas de multiplicar podían esperar. La memorización de los integrantes de la Junta Grande quedaba a un costado. El aparato digestivo y reproductor de los roedores se estudiaría luego. El poema de Germán Berdiales era secundario. Jacinta Pichimahuida prefería a Palmiro Cavallasca, bruto y bueno, que a esa Etelvina cuyo cuaderno era un ejemplo de pulcritud y deberes bien hechos, cuyas notas nunca bajaban de diez y siempre repetía: "A la escuela se viene a estudiar. Si fulanito no hizo la tarea porque tiene problemas en la casa debe saber que las cosas que mandan en el colegio están primero". Jacinta no suscribía a las ideas de la estirada "niña Baldasarre".Para ella, sus alumnos eran ante todo, personas y si algo se interponía entre ellos y el cumplimiento del programa, intervenía.  Si Carmen Caricati sufría por las constantes fricciones de sus padres era entendíble su falta de interés por el estudio; si a Cavallasca no le entraba una idea básica en la cabeza por más esfuerzo que hiciese, era necesario ayudarlo: no todos nacen para el estudio. Si Jorge Batallán canalizaba su inseguridad por medio del maltrato a sus compañeros, era precíso abordar ese problema antes que constatar si había analizado bien el sujeto y el predicado de una oración cualquiera.

   Resulta paradójico ver a los "bien pensantes" bregar por maestros "patas" que se involucren en los problemas de sus alumnos y luego salgan a criticar a la Pichimahuida por hacer exactamente eso. La presentan como el paradigma de la  escuela autoritaria y formalista, siendo la pobre, la antítesis de todo eso. Antes bien, el verdadero paradigma de ese tipo de concepción de la enseñanza era la señora diractora, un personaje turro si los hubo en esa novela. Esa sí que no hacía diferencias entre un alumno y otro a la hora de exigir, sin comprender que cada persona es diversa de la otra y esto incluye limitaciones intelectuales y de todo tipo. Por ejemplo, cuando le exige a Carmen Caricati ir a la escuela con un "calzado decente", preferentemente zapatos, pues sus zapatillas eran una ruina, sin darse cuenta de que la chica no puede comprarlos. ..No solo llena de vergüenza a la pobre alumna , quien no se atreve a explicarle la imposibilidad de darle el gusto porque entre otras cosas tiene dignidad, sino que la obliga a callar ante sus padres, agobiados de problemas económicos, por miedo a traerles uno más. Será Jacinta la encargada de descubrir el hecho y de plantearlo ante la rígida "señora", posíblemente no mala, pero ubicada a años luz de la realidad concreta. Y como este ejemplo, pueden citarse miles. En eso se basa esta historia, después de todo...

   Jacinta Pichimahuida sabía mucho de historia, de geografía, de matemáticas, de lenguaje -según nos informa Abel Santa Cruz - pero  estaba más interesada en formar alumnos buenos que alumnos eruditos. Y trataba de inculcar en esos chicos el orgullo de sus famílias, así estas no fuesen millonarias o ricas en sabios. Cirilo, permanentemente basureado por Etelvina, llegó a sentir vergüenza de su raza y Jacinta, recurre al mejor ejemplo del mundo para reasegurarlo: no le habla de Josephine Baker -en la versión original- ni de Pelé, ni de Falucho...Le habla de sus padres. Y Cirilo comprende. Debe amar ese color porque es el de sus padres, ni más ni menos...y todos los chicos saben que mamá y papá son los mejores del mundo. De un argumento similar se vale en el caso de Cavallasca, a quien Etelvina desprecia por su extracción social y el ofício de su padre. La inteligente maestra , fingiendo no haber oído la discusión entre los dos chicos, se acerca y elogia profusamente al papá de Palmiro: "..uno de los hombres más buenos y dignos que haya conocido nunca.." Pone al señor Cavallasca por las nubes y Palmiro queda sorprendido: "¡...Todo lo que había sido mi vejo y yo sin saberlo!..." Jacinta instará a sus chicos a superarse, pero jamás a renegar de su família o de su orígen y jamás pondrá de relieve el saber por sobre la solidaridad o la bondad.

   Y ahí creo que pusimos el dedo en la llaga: eso les molesta a los "bien pensantes" de Jacinta. Ella alabará al instruído, pero no podrá sufrir a ese erudito si al mismo tiempo no es buen compañero, buen hijo, buen patriota. Si la inteligencia de un chico brilla en detrimento de su corazón...mala, mala cosa para Jacinta Pichimahuida. El "bien pensante" medio pone a la cabeza por delante del corazón. Son seres egoístas promotores de la filosofía de "mirarse el ombligo". Seguidores en su mayoría de Michel Foucault, enemigos de cualquier regla social para facilitar la convivencia, es lógico verlos rechazar a Jacinta como prototipo de docente. Para ellos, familia, amistad, sentimientos, patria son valores que atan y desean ser libres. No creen en el matrimonio (¿para qué, si es más comodo acostarse con cualquiera cuando uno quiere sin estar obligado a nada para con esa persona?), no creen en la família (la família sólo está ahí para ponerles límites y ellos son cultores de la libertad al mango, por eso luego envían a sus madres al geriátrico sin el mínimo remordimiento), la patria es un engañabobos inventado por los belicistas (para ellos amar al propio país significa odiar a otros y además se sienten "ciudadanos del mundo", con capital, preferentemente en Nueva York) y los sentimientos un instrumento burgués de dominación. Y no me voy a detener (por ahora) en sus ideas sobre la estética , el heroísmo y los próceres por miedo a estar acá escribiendo hasta mañana. Su docente modelo sería una repartidora de profilácticos, atea y ateizante, promotora del rock pesado , vestida provocativamente, y con una actitud pasiva ante la droga...¿Por qué escandalizarse con la drogadicción y la promiscuidad, si para esta gente es lo más natural del mundo? Quien no suscriba a esto último será mirado como un "hipócrita" porque critica en los demás cuanto él o ella no se atreven a hacer. Es lógico...el ladrón cree que todos son de su condición.

   Para mí, el misterio ya está dilucidado. Jacinta Pichimahuida no sólo no es la maestra ideal para los "bien pensantes". Me atrevería a decir que es el enemigo. No pueden permitir que los chicos sean formados por alguien devoto de los valores eternos de nuestros pueblos. No pueden permitir la proliferación de almas sensíbles, de gente con conducta, de amigos leales.

   ¿Estuve fuerte? Bueno, tal vez...Releyendo estas palabras, lo comprendo sin trabajo. Se me fue la mano...¡Pero si me dejé llevar por la pasión ahora, imagínense lo que será cuando hable de la opinión de los "bien pensantes" sobre la "sexualidad de la señorita maestra", otro tema favorito de esa tribu! Jejeje. Ya van a ver.

   Por ahora, buenas noches.

   Vanesa (Nostalgiosa)

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Comentarios ¿Qué les molesta de Jacinta?

Brillante nota, Vane. Echás luz sobre un tema del cual poco se habló, ya que si alguien criticaba a esta gente, era acusado poco menos de hereje. Muchos periodistas y "pseudo periodistas" de esas publicaciones nos vendieron durante mucho tiempo que ellos eran los buenos de la película. Ojo, no todos, había gente que valía la pena, pero recuerdo que en un momento leí una revista "Humor" (que seguramente la tengo la voy a buscar) en donde hacían un comentario agraviante hacia el ciclo de "Señorita Maestra". Era una sección llamada "Protección al Menor", dibujada primero por Tabaré y luego continuada por Fortín. El guión era de Meiji. En dicha historieta también le faltan el respeto a Carlos Balá, dibujándolo como si fuera un disminuido mental. Ambos comentarios en "Protección al menor"  me parecieron irrespetuosos y de mal gusto. Creo que el pecado de Meiji fue sacar mucho los pies del plato. Entiendo que la historieta tuviera una intención, tal vez sana pero  a mí me dabal a sensación que "nos hablaban desde el púlpito". Y somos todos humanos, no sé si ellos eran padres tan perfectos como los que proclamaban en sus dibujos...
Algunos de esos "opinólogos intelectuales" luego accedieron a medios, como vos decís, y no vimos plasmado allí lo que tanto proclamaban en aquella revista. Tal vez el mismo comentario salió en "Humi", como vos marcás, lo cual no sería raro era la misma línea editorial.  No, no creo que se te haya ido la mano ni hayas estado fuerte, tal vez el drama de esos "bien pensantes" opinólogos haya sido no tener precisamente una maestra como Jacinta Pichimauida.
Gus
Gus Gus 25/06/2008 a las 02:24
Hola, Gus:

                              Muy bueno lo tuyo. Y sí...Recuerdo a la perfección "Protección al Menor", de hecho , tengo una colección bastante amplia de la revista "Humor". Esa publicación me caía mejor en tiempos de la dictadura que luego, y por razones obvias. Era el único medio que se permitía criticar al siniestro régimen de terror en el cual se encontraba inmersa la Argentina.Hoy, más mayor y reflexiva, me pregunto por qué no habrán tocado a sus cronistas los milicos, cuando a mucha gente se la llevaban de sus domicílios para torturarla y asesinarla, sólo por estar en una guía telefónica o a causa de encabezar un inocente reclamo salarial...Pero bueno; esto ya sería motivo de un largo análisis, si bien quedaría inconcluso, porque no tengo la respuesta a ese interrogante. Desde ya, les secuestraron algunos números a "Humor", pero fuera de eso y de amenazas telefónicas (en esas terríbles épocas, pocas personas decentes se salvaron de no pasar por algún "apriete" de esa naturaleza) no sucedió más nada con aquellos "campeones de la libertad".   

   Recuerdo muy bien la sección "Protección al Menor", que a veces venía muy buena, pero otras, como vos decís, se ponía a mistificar al mejor estilo maestro ciruela...¿Jacinta Pichimahuida ? ¡Quedaba chiquitita al lado los autores de esa tira cuando se les daba por predicar como a dueños de la verdad! En ocasiones, estuve de acuerdo con "Protección...", pero otras veces discrepé. Para esa tira (y en general para la revista), vivimos en un mundo donde los chicos no necesitan formeza ni retos en NINGUNA ocasión en el hogar, y en la escuela debían poder ser libres de hacer cuanto se les antojara. Muchas veces, los autores se mostraban crueles con las abuelas, portadoras de la sabiduria familiar, presentándolas como ignorantes y metidas, dandole manija en cambio a las mamás medico-psicologo dependientes de hoy, cuyos nenes sufren un resfrío común y son llevados al médico cual si tuvieran un cáncer de cerebro.

   Recuerdo ese número al que te referís, pero no muy bien la referencia puntual a Señorita Maestra. El teleteatro que nos ocupa fue criticado abiertamente más de una vez por los cronistas de "Humor" (Paredero era uno de ellos), para no hablar de Abel Santa Cruz, a quien le dedicaban siempre algún dardito en todos los números. Tampoco se privaban de la crítica en "SuperHumor", otra revista de Editorial "La Urraca". Tengo muy fresca una caricatura donde una chica, al regresar de la escuela todas las tardes, tiraba su valija en cualquier parte y se iba a mirar "Señorita Maestra", diciéndole a su madre que, de grande , sería docente, para emular a Jacinta Pichimahuida. Cuando la chica al final se recibe, la madre emocionada, la abraza y le dice llorando: "¡Mi señorita maestra!". La chica, asegura su devoción al alumnado prometiendo: "Enseñarle a Etelvina que todos somos iguales sin importar el color". La mandan a una escuela de frontera, y allí se topa con la espantosa realidad de los pibes desmayándose de hambre en el aula porque en la casa no comieron, muriéndose de frío por no poder comprarse zapatos, etc, etc...Entonces regresa a la casa furiosa y arroja el televisor a la basura. Supuestamente estaba enojada con "Jacinta" por no haberle mostrado la contracara de la docencia...Típico de los "bien pensantes"...Creer que en todas las escuelas, salvo en las de clase alta, se viven esas situaciones. La verdad, la verdad, "Jacinta..." no mostraba a una maestra de frontera, sino a una modesta docente de un barrio porteño, en una escuela a la cual vos o yo podríamos haber asistido. Y por suerte, en mis tiempos, mis compañeros no se caían inanimados al suelo por falta de alimentación en el conurbano bonaerense o en la mayoría de los barrios de Rosario, Córdoba , Mendoza y otras ciudades del país. No te digo que en algunos sitios de la capital y de la província de Buenos Aires no fuese así, pero convengamos en algo: no era lo común. Ahora, desgraciadamente, la situación se está revirtiendo para peor, al punto de llegar a existir desnutrición infantil en plena Capital Federal. De todas maneras, mostrar esas realidades, no era la problemática de "Jacinta Pichimahuida". El autor (reflejando por otra parte, su propia infancia), sólo se proponía exhibir el mundillo de una escuela porteña de clase media y media baja, con algún ricachón de colado. Y lo que es yo, me sentía, a los diez u once años, muy identificada con los problemas de Meche, Carmen, Strabucco, Etelvina, Cavallasca, etc, etc, porque alguna vez fueron los míos y los de mis compañeros de curso. Cualquiera recuerda cuando era una tragedia esa mala nota del boletín, o lograr la ansiada invitación al cumpleaños de fulano, o actuar en el acto del 25 de Mayo. La mayoría de los pibes que miraban "Señorita Maestra" o "Jacinta Pichimahuida" , se veían a ellos mismos en los personajes de la tira.  ¿Hubiera sido lo mismo si la acción se hubiese desarrollado en la província de Jujuy, en una escuelita cercana a Humahuaca ?Es válido denunciar esas realidades. Es más; es perentorio. Lo que no debe hacerse es confundir los tantos. Mostrar  el dolor de nuestros hermanos olvidados de la Puna (y otras regiones del país, que en la Pampa, Santa Fe, Neuquén o cualquier otra província también se cuecen habas), fue precísamente la misión de una película genial como lo fue "La Deuda Interna". No lo es  la de una tira diaria como "Jacinta..."  ,que muestra otra cara de la realidad argentina. No mejor ni peor, solo diferente, pero tan real como la otra y por el momento, bastante representativa de la vida de los pibes de la clase media de nuestro país y tantos otros. En todo caso, a mí me gustaría ver a los chicos de la "Deuda Interna", pudiendo tener una infancia como la de Palmiro Cavallasca o Strabucco. Quisiera que sus únicas preocupaciones fuesen levantar la mala nota de matemáticas o conseguir bailar el Minué del acto de la escuela con Etelvina. Porque los chicos deben jugar y estudiar y no preocuparse por si van a comer o no esa noche. Esa es la misión de los gobiernos. Lo que no quiero, y de eso estoy segura, es que TODOS los chicos de la Argentina tengan la cruel infancia de Veronico; que todos nos convirtamos   en pobres, en mendigos, en esclavos de otros, como los "bien pensantes" parecen desear. Eso me recuerda un poco la crítica hecha a Quino con respecto a su personaje "Mafalda"...No le toleraron que fuese una chica de clase media y no una villera o una hja de obreros. Absurdo y bobo...En todo caso, el maestro de "La Deuda Interna" y Jacinta Pichimahuida son, a su manera, dos ejemplos sublimes de su profesión. No reniego de ninguno de los dos. Y si estamos en eso podríamos acordarnos de Alfredo W. Abalos. Otro maestrazo con mayúscula, en cuyo "Shunko" inmortalizó otra historia real, tan conmovedora como la de Jacinta y "La Deuda Interna", si bien, muy diferente de ambas. Ya tendré ocasión de ocuparme de él también.

      Por lo demás y volviendo a la revista "Humor" , ésta tenía secciones impagables. Por ejemplo, los frescos porteños de Grondona White (¡Maestro de los maestros! ¡Volvé! ¿Dónde puedo conseguir una compilación de toda tu obra? ), "Nada se pierde", "Los Insufríbles", algunas notas de Santiago Varela,  "Crónicas del Angel Gris" de Alejandro Dolina, "Vida Interior", "la Clínica del Doctor Cureta" (la película es "sublíme , Saúl") y varias más de las que ya me iré acordando ("El profesor Laporta", del finado Angel, por ejemplo). Pero reconozco que algunos de sus cronistas me hacían salir carne de gallina con sus ataques a la iglesia y a la família. Había entre ellos, tipos sniestros, a quienes imagino capaces de cualquier cosa, como Héctor Ruíz Núñez o Enríque Vázquez. Hay prelados más malvados que Drácula (¿a ésta altura del partido existe quien lo dude?) , pero releyendo las notas de éstos indivíduos, no se con cual quedarme. Si me dan a elegir entre Monseñor Plaza y Héctor Ruiz Núñez, moriría de angustia, porque sería como si me intimasen a escoger entre la guillotina y la horca...

    Y ésto es todo por hoy.
   ¡He dicho! (pronunciar con rigurosa voz de borracho)
   Vanesa (Nostalgiosa)
Yo no creo que la política sea mala...Soy de las que cree que todo es política. Pero en algo le voy a dar la razón, amigazo: los de ahora son bastante detestables por no decir totalmente.  No son políticos, sino politicastros y atienden a sus propios intereses. El verdadero político (y los hay...o los había) deja su vida por su pueblo y su patria, le importa más el otro que él mismo, y llega a perder sus propiedades y fortuna si alguna vez las ha tenido..Claro, ésto parece difícil de aceptar ahora, que entrar en la política significa acrecentar el patrimonio hasta grados insospechados. Pero el verdadero político es el hombre del sacrifício por los suyos.

Llamarles políticos a los de ahora, es igual que llamarle comida a una hamburguesa de MacDonald y preferirla a un buen ajiaco ...¿me entiende?

¡Afuera todos los "de ahora"! En eso estamos de acuerdo...Pero no "afuera todos los políticos, porque en princípio, habría que encontrar a alguno que lo fuera. Hoy en día se les llama periodistas a quienes no lo son, actores a quienes no lo son, maestros a quienes no lo son y así...

Debemos salir a buscar la esencia de las cosas...y allí sí; discutir se cabe...

Vanesa.
"se cabe " no..."Sí cabe"...Qué sensíbles son estos teclados.

Vanesa.
Y también ha sido contundente, paisano...Me están intrigando con "Cabildo"...¡Voy a ver si la leo! Jajaja.

Vanesa.
Bienvenido a bordo, Hugo. Como dijo Alvaro, sos de los nuestros.

Vanesa.
Yo empecé a leer la revista "humor " en mi adolescencia, y , también coincido con la mayoría, había artículos imperdibles, monstruos del dibujo y la gráfica, pero también tenía ese tizne a moralina barata, q a veces me shockeaba mal, ellos eran los sabelotodos q nos decían cual era el camino correcto, y no era así...a mí me molestaba mucho cuando atacaban a Carlitos Balá.. por cualquier motivo... recuerdo algunos... en la sección "nada se pierde " había una foto del programa en atc, lleno de chicos del colegio, y salieron a decir q " cómo puede ser, se pierden un día de clase, etc "... vituperaban el sketch del bromista telefónico.. " no, eso está mal... los chicos aprenden eso y lo van a hacer "...y lo q me re-jodió, un "chiste" ( lástima q no me acuerdo al que lo perpetró ) en q Carlitos preguntaba, ¿ q gusto tiene la sal ?.. y uno le contestaba " Taradoooo"...
Germán Germán 13/12/2008 a las 02:45
hola, me encanto la nota. jacinta era lo que no son ni seran jamas el 90%de los llamados "maestros" el 90%son unos hijos de puta,resentidos, que estudiaron magisterio porque era la carrera mas facil, los odiooooo los odiooo solo tengo buen recuerdo de dos maestras en todo lo que estudie, son trolas de mierda, amas de casa frustradas que no ven la hora que toque la campana para rajar del aula ellas antes que los chicos, reventadas que se hacen la mujer maravilla y no llegan a ser ni "por las tapas" marge Simpsons, tengo el peor recuerdo en general de esas grasas disfrazadas de regias, que metian miedo con sus ceros y sus "colorados "en el boletin, hijas de un camion repleto de putas, mal cogidas, disfrutaban castigando humillando, milicas de mierda, ojala todas las que son asi esten sufriendo como perras una vejez ordinaria, se lo merecen.
claudio claudio 08/06/2009 a las 01:25
Hola, Claudio:

                                   En reglas generales coincido con vos, pero quizá me moderaría en el lenguaje, para no caer en los mismos errores de los que criticás. Muchas de las cosas que decís son más que ciertas, sin embargo debemos encuadrarlas en los tiempos de crisis en los que estamos viviendo (y no solamente en éste país), donde nadie sabe qué es, ni porqué hace ésto o aquello. La verdad, es que estamos más perdidos que turco en la neblina, y deberíamos esforzarnos en ayudarnos los unos a los otros, para que no nos gane la desesperanza y el desaliento.

                                       Esto parece el fin; pero NO ES EL FIN; no debe ser el fin. Mientras haya esperanza y amor, nada está perdido.

                                         Vanesa.
Hola, Badchico:

                                               Acá cada uno puede tener las opiniones que desee. No le imponemos nada a nadie (por el contrario de lo que se hace en la mayoría de los medios). No tengo carnet de periodista. Soy demasiado ignorante para eso. Sin embargo me creo con autoridad para hablar acerca de temas que conozco, y no de afuera, sino de labios de gente muy digna de fe.

                                               Por otra parte yo también leía la revista "Humor" (¿De otro modo, cómo podría hacerle una crítica?) y me llevó años tomar la posición que hoy tengo. No fue fácil. Es más. Si vos, hace veinte años me decías que yo iba a terminar acá, te lo hubiera discutido a muerte y no te hubiera creído. Siempre me llegó mucho el dolor de quienes menos tenían y las injustícias sociales y eso me hizo agarrar para el lado de los tomates. El dolor a veces causa bronca y empuja a grandes desvíos...Como dice José Larralde en su tema "Cimbreando" :

                                                     "...Corazón que tiene penas
                                                            puede llegar a extraviarse
                                                           como la pava volcarse
                                                            si al hervir está muy llena..."

   Hoy, el destino de los que sufren, me sigue doliendo. Más fuerte que nunca quizá. Pero ya no busco las soluciones donde antes lo hiciera. Hoy, leo la revista "Humor" y me pregunto a mí misma con seriedad, cómo en ese entonces podía gustarme tanto. Ojo; el nivel profesional de algunos de sus colaboradores sigue pareciéndome muy alto y continúo riéndome con la agudeza y las aguafuertes nacionales de aquellos grandes caricaturistas o columnistas. Grondona White es, fue y será un capo; Fabre me hacía reír como nadie, Fortín a veces, también; el fallecido Angel era buenísimo..y ni hablar del arte de Nine.

                              Pero a Ruíz Nuñez sigo sin tragarlo. Disculpame. Tengo mis razones. No las vamos a discutir porque me las desmentirías. Las mismas razones por las que no lo trago a Verbitzky y a Enrique Vázquez. Vos estás en tu derecho de sentirte identificado con ellos. Yo tengo el mío de no tenerles ni pizca de simpatía. Es más...Ya me rechazaban cuando los leía siendo adolescente.

                                 Muy Cordialmente
                                 Vanesa.

P.D: La persona que me dio los datos sobre Ruíz Nuñez SI tiene carnet de periodista. No te pienso pasar sus datos, por una cuestión de privacidad de él (quedate tranquilo, no es un nazi que se escapó de Nürember, sino alguien de provada militancia en la izquierda), aunque si querés mi nombre completo y número de documento no tengo problema en hacertelos llegar. Yo no uso seudónimo. Unicamente para bautizar mi blog, pero luego firmo como los valientes.                                      

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