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Alumno Patiño...¡Pase al frente!

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   Abel Santa Cruz es pródigo en elogios hacia este simpático compañerito que nos llega sin nombre de pila, así como tantos otros se presentan en la memoria del autor, sin apellido. Era el artista del grado, aquel a quien se recurría para dibujar la más hermosa de las casitas de Tucumán - inexplicablemente amarilla aunque la original fuera blanca - y el níveo Cabildo bajo la lluvia del 25 de Mayo, pese al famoso Gato que insiste a cantar acerca de un inexistente sol asomando en el horizonte...Patiño tenía mano para el dibujo, y si en las asignaturas de la currícula era un alumno en general bueno, su cuaderno se acercaba a los excelso por el colorido de sus producciones gráficas.

   ¿Quién no recuerda las composiciones , dictados , copias de páginas literarias infantiles o poesías con el correspondiente dibujo al pie? Generalmente, la maestra exigía coronar el escrito con un dibujo, pero otras veces, los entusiastas del arte rudimentario solíamos preguntar: "...Seño ¿Podemos dibujar algo cuando terminemos la redacción - o la copia del poema patriótico - ?" Y ella respondía: "Bueno, si quieren. Pero no es obligatorio"...Para no hablar de cómo volaban los lápices de colores en las conocidas secciones del cuaderno o carpeta dedicadas a las efemérides del "calendario escolar"...A la mayoría de los chicos les gusta darse a la imaginación del dibujo y las  horas pasadas en este agradable pasatiempo, son de las más queridas en el salón de clases.

 

   Patiño siempre se lucía dibujando y "la Jacinta" disfrutaba a la hora de corregir su cuaderno, prolijo y con los colres del arco iris. Solía, como no, ponerlo como ejemplo. Y esto -como no también - suscitaba la inevitable envídia de Canuto Carsio. El no se preocupaba ni poco ni mucho de embellecer su trabajo escolar, siendo éste un muestrario de borrones, ejercícios hechos a desgano y redacciones cortas con el corolario de algún deslucido garabato al pie. Pero ansiaba tener un cuaderno como el de Patiño, si bien sin esfuerzo alguno.

   Un día, creyó encontrar una ocasión para vengarse .

   Jacinta contó a los alumnos la historia de Nerón, el emperador que había incendiado Roma, sólo por el placer artístico de verla arder - si bien existen muchas objeciones a la concreción real del acto piromaníaco por parte de don Lucio Enobarbo (hijo) - y luego pidió a sus alumnos un resúmen de lo escuchado, más un dibujo ilustrando el caso. Con fruición, Patiño se lanzó a la tarea de escribir y dibujar. Logró una belleza de trabajo: Nerón aparecía tañendo la lira con una corona de flores, ante llamas dantescas amenazando devorarlo todo. Por supuesto -aclara Santa Cruz - que al paso de los años, notó deficiencias en el diseño: la corona del emperador parecía una ristra de ceibos en flor y en lugar de ofrecer sus dotes artísticas en Roma, daba la impresión de encontrarse en cualquier esquina porteña de los años 20. Una vez terminado el trabajo, Patiño pidió ir al baño y Jacinta le concedió el permiso...Y como la "ocasión hace al ladrón", Canuto Carsio aprovechó para apoderarse del cuaderno del compañero, arrojar un fósforo encendido dentro, y cerrarlo luego con todas sus fuerzas. Al regresar el otro muy confiado y apresurarse a acercarse al escritorio de la maestra para mostrarle su producción, se puso pálido y comenzó a balbucear una disculpa tras otra: ¡En el cuaderno, junto a Nerón, se veía un tremebundo agujero con sus aristas quemadas! Pero para su sorpresa, Jacinta Pichimahuida, sonriente y satisfecha, mostró el dibujo a toda la clase , para compartir con el resto de sus alumnos, la admiración que éste le producía:

   "-El niño Patiño no se ha conformado con pintar un incendio -dijo - , sino que ha querido darnos la sensación exacta de uno y lo ha hecho. "

   Dirigiéndose ahora al azorado muchacho, continuó:

   -"¿Sabes cómo se llama ésto que hiciste? Esto se llama propiedad. Acaso sea un poquito exagerado y no lo repitas. Pero has demostrado ingenio y te felicito".

   Por supuesto, al reaccionar así, la "seño" demostró también tener ingenio y una inteligencia realmente notable. Patiño no comprendía lo sucedido y Canuto quería morirse de rabia.

   No sabemos si Patiño probó suerte en las Bellas Artes o terminó sus días como oscuro oficinista para poder "parar la olla" en su casa. Lo que es nosotros, le deseamos se haya podido dedicar a su primer amor.Elarte gráfico, tan depreciado hoy, transformado en una ocupación para snobs - por supuesto con excepciones - ocupados en chorretear telas o levantar extrañas figuras con caños y bolsas de arpilleras para luego llamarle a eso "deconstrucciones" o "instalaciones", necesita de los espíritus románticos como los de Patiño para volver a ser lo que era.

   Para terminar y no ponernos tan serios sobre el final, les paso un chimento: ¿Saben que el papá de Patiño, prominente dentro de la sociedad cooperadora, le "arrastraba el ala " a la Jacinta"? Ella le sonreía muy amablemente pero se las arreglaba para frenar sus  inoportunos avaneces, incluso dentro de la clase, frente a los alumnos...¡¡¡A que a esa no se la esperaban!!!

   Vanesa.

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Comentarios Alumno Patiño...¡Pase al frente!

Me olvidé de hacer mención de la foto que ilustra el artículo: es de los años 20' y apareció en la revista "El Hogar". No corresponde al verdadero Patiño...¡Ojalá consiga una buena fotografía de él!

Vanesa.
Vane ¿qué canal de tevé tiene los capitulos de las tres Jacintas??? ¿Intentaste conseguir capítulos?
siempre te leo y me hacés bien
Ricardo
Ricardo Ricardo 19/08/2009 a las 00:33
Hola, Ricardo:
Y vos siempre me halagás con tus palabras. Cuando no pasás por el blog se te extraña de verdad. Me alegra que este pequeño espacio pueda ser una especie de pequeña caricia para tu alma.
Respondiendo a tu pregunta, sí intenté conseguir capítulos, pero si alguien los tiene los esconde o los niega diciendo que se han sido borrados para siempre. Es decir...eso se dice de “Señorita Maestra”, que en un princípio se filmó en ATC, luego se vendió la tira junto con sus derechos a Canal 2 . Pero no hay una palabra en relación a “Séptimo Grado...Adiós a la Escuela”, rodada íntegramente en Canal 9, ni de las dos versiones anteriores , es decir “Jacinta Pichimahuida...La Maestra que no se olvida” (1966) y la tira con el mismo título de 1974, ambas grabadas también el canal de “la Palomita”. Hay quienes dicen que esas dos se vendieron al Uruguay, y que esa es la razón principal de que no hayan usado el nombre “Jacinta Pichimahuida” como título para la tercera y hasta ahora definitiva versión argentina...
Pero yo estoy convencida de que hay capítulos disponibles de las tres versiones, si no todos, algunos. Y desde ya, estoy dispuesta a conseguirlos.
Cariños
Vanesa.
Hola Vanesa, hola todos:
Un justo castigo para Canuto, tal vez el más apropiado. Ese castigo, ese final “feliz” para Patiño, valió mucho más que cualquier amonestación o penitencia para Canuto, personaje que siempre detesté!
saludos
Gus
Gus Gus 24/08/2009 a las 16:51
Hola, Gus:
Para mí, "la Jacinta" tenía , como todas las maestras, ojos en la nuca, en la frente y en la parte alta de la cabeza, y cuando fingía estar absorta en otra actividad cualquiera, se encontraba, en realidad, disecando a su clase desde el último al primer banco. Me corto la mano que ella vio a Canuto lanzar el fósforo al cuaderno de Patiño. Bajo su apariencia dulce y angelical, Jacinta Pichimahuida era vivísima y astuta a más no poder.
¡Ningún Canuto Carsio le iba a pisar el poncho a "la Jacinta"!
Vanesa.

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