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Alumno Palmiro Cavallasca...¡Pase al frente!

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Me atrevería a decir que sin Palmiro Cavallasca no habría habido nunca una serie titulada "Jacinta Pichimahuida". O probablemente, de aparecer en el aire, no hubiese tenido el mismo éxito.

   Palmiro era uno de los personajes favoritos del ciclo, porque se trataba de un antihéroe: su aspecto físico no se veía precisamente ventajoso, era bruto , manejaba el lenguaje    con dificultad, los coscorrones se le escapaban demasiado fácilmente y no era una luz para el estudio. Ninguna chica del aula vio en él a su Romeo -tal vez momentáneamente, Carola...pero ella se enamoraba de todo el mundo - sus compañeros le hacían notar sus pocas luces cuantas veces podían y su padre no le demostraba mucho cariño, no por no ser bueno, sino por parecerse en muchos aspectos al hijo y no poder expresar correctamente sus sentimientos.

   ¡Palmiro Cavallasca! ¿Quién no sufrió ante su café con leche acompañado por tostadas con manteca creyendo que "ésta vez sí el gordo no pasa de grado"? Era una odisea, el gran drama del personaje. Cada vez que llegaba fin de año y venían los temidos exámenes finales, era una fija que a Cavallasca, el camino se le iba a hacer cuesta arriba y si aprobaba, lo haría "por un pelo". Por supuesto, su aventura más famosa ligada a esta penosa circunstancia fue la del primer grado en el que Jacinta se hace cargo de su peculiar grupo de alumnos: Palmiro estudia como un animal de tiro durante días y aún la noche...Incluso su padre es el encargado de tomarle la lección, la cual se sabe al dedillo...Pero al examen lo toma la señora directora en lugar de Jacinta Pichimahuida, a Palmiro se le hace un blanco menntal y  lo reprueba. Es uno de los momentos más tristes de la novela, porque asistimos a una penosa declaración del padre de Cavallasca, quien manifiesta "sentir vergüenza de él". Por suerte, los chicos interceden ante la directora para que tome otro examen al infortunado, y así es como éste, ya más tranquilo y ante la presencia de Jacinta, araña la nota que lo transforma en un alumno de quinto grado...

   ¡Qué noble personaje  el de Palmiro Cavallasca! Siempre defendía a los más débiles con la fuerza de sus puños, y ponía en su lugar a los compañeros pedantes y presuntuosos...incluso en alguna oportunidad, logró que sus condiscípulos volvieran a aceptar a Etelvina Baldasarre, quien se había hecho acreedora del famoso "castigo de silencio". Una de las cosas más recordadas del ciclo de Jacinta era la frase siempre repetida por Palmiro ante cualquier exigencia que le hiciese la vida de poner a trabajar la neurona: "¡Me hiirve la cabeza!". Pero tenía otras como "¡Qué vicitud!" o "...Para esto va a ser necesario el gran milagro de Lourdes...", o sino sus famosas referencias al "Sujuntivo". Sin Palmiro , no hay Jacinta. Lo repito una y otra vez.

   Pero cuando pensamos en el verdadero Palmiro, se nos ocurre imaginar una existencia provechosa  . Su padre debía ser uno de los pocos mecánicos de la época, pues en el 20, había pocos autos en Buenos Aires. Eso lo convierte en una persona que debía disfrutar de un cierto desahogo económico, pese a su rusticidad. Pero el dinero no lo es todo en esta vida, y como muchos padres de aquel entonces, soñaba con un hijo triunfante en los estudios, abriéndose paso en la vida a punta de diploma. De ahí su insistencia en que "el pibe me estudie". Pero "el pibe" no tenía facilidad para las leyes, ni para la medicina, ni para la ingeniería...menos aún para las artes o la política. Como el padre, se desvivía por motores y fierros. Quería ser un buen mecánico. Así lo atestigua el propio Santa Cruz, al decir que Cavallasca era "el peor" del curso de Jacinta. Los estudios no eran lo suyo...Y aunque el padre rabiaba porque quería verlo doctor, la madre , comprensiva, siempre lo apañaba y Jacinta, en la escuela, le tenía una monumental paciencia, pues se dio cuenta enseguida del drama interior de su alumno, obligado a ser aquello para lo que no estaba hecho.

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  En "Séptimo Grado...adiós a la Escuela", Palmiro Cavallasca le confiesa a la maestra que "no va a seguir estudiando". En la vida real, al terminar el sexto de aquel entonces, es probable que Palmiro haya seguido ese camino, para instalarse junto a su padre a trabajar en aquello que le gustaba y para lo que estaba dotado: la mecánica. Y probablemente, como su padre, habrá vivido sin estrecheces en una Argentina cuya inclusión social se iba ampliando y donde cada vez más personas podían darse el lujo del "autito propio". ¿Dónde habrán tenido su taller los Cavallasca? El barrio de la escuela está en un punto clave de la ciudad, pleno centro ,y no muy lejos de ahí, debían trabajar padre e hijo.

   No ha de haber sido triste el destino de Palmiro. Habrá formado su familia, y después del arduo trabajo de la semana, dedicaría los domingos a ir a la cancha, a alguna de las pizzerías de los alrededores, a ver boxeo o  a curtirse unos tangazos y milongas en las confiterías bailables de la zona, que no eran pocas...Y por supuesto, les hablaría a sus hijos de Jacinta Pichimahuida.

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   Sí; Palmiro debió disfrutar de una existencia cómoda y laboriosa. Pero su padre guardaría en el corazón, el secreto dolor de no haber tenido, como había escrito años atrás Florencio Sánchez,a su hijo "el dotor".

Vanesa.

FOTOS. 1- Alejandro Lamarque, el Palmiro Cavallasca de la versión Medrano"2-Nuevamente Alejandro Lamarque, esta vez junto a María de los Angeles Medrano, diciendo , seguramente: "¡Me hiiirve la cabeza!" 3- Omar Lefosse, Palmiro versión Lemercier. 

NOTA: A propósito del apellido de Palmiro. Mucha gente (incluso el mismo Omar Lefosse), lo escriben "Caballasca", pero Santa Cruz nos lo presenta siempre con "v" , y así se lee en el delantal de Alejandro Lamarque en la versión Medrano. En el norte de Italia, de donde provenían la mayoría de los inmigrantes de principios de siglo, hay una localidad llamada precisamente "Cavallasca".

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Comentarios Alumno Palmiro Cavallasca...¡Pase al frente!

Hola, Vane:
Palmiro... uno de mis favoritos...  Me hacía reír un montón el personaje compuesto por Omar. Lo que más recuerdo es el terrible examen de fin de curso,, cuando la directora lo reprueba. Los capítulos con suspensos más importante los dejaban para el lunes  asi que estoy seguro que ese capítulo debe haberse emitido un viernes, porque era interminable la espera para saber cómo se resolvía el asunto y si tenemos en cuenta que a veces cada conflicto duraba uno o dos capítulos (salvo el secuestro de Etelevina que diró más de media semana) sin dudas debió atravesar un fin de semana ese capítulo.
Recuerdo la imagen severa de Patricia Castell y la transpiración de Palmiro... cómo transpiró Cavallasca ese día!!!! Fue muy emotivo lo que hicieron los compañeros. Si bien algo similar sucedió en los otros años, el “examen” más complicado fue a fines de cuarto grado. En la película de Medrano se ve, de un modo más rápido, claro. Lo que marcás acerca de la decisión o la intuición de Cavallasca al decir que no estudiará más luego de recibirse, ocurrió en el último capítulo de “Séptimo grado...”. Si bien fue un  cap muy fuerte, esa expresión de Palmiro me generó mucha angustia. Eso ocurría
cuando Jacinta les preguntaba si sabían que harían de sus vidas.
Esto nunca te lo conté pero yo detestaba tanto a Canuto que ansiaba que Palmiro le pusiera los puntos definitivamente. Siendo chico, yo quería que le diera una paliza y que de la misma Canuto aprendiera y se encauzara. Cavallasca, además, era uno de los que más “bancaban” a Cirilo.
Coincido en tu apreciación cuando te referís al futuro de Palmiro.  Y ojo, que tal vez haya sido tan buen mecánico, que se haya dedicado a restaurar autos. Sabemos que los mecánicos de buena muñeca, muchas veces se tiran a hacerle arreglitos personales a los vehículos y te puedo asegurar que eso es una actividad súper artística.
Me impresiona el parecido entre Alejandro Lamarque  y Omar.
El Palmiro versión Lemercier, Omar Leffosse, volvió hace más de diez años en una publicidad de comienzo de clases en la que retornaba junto a su hijo. Por siempre quedará en el recuerdo la célebre frase “Me hirve la cabezaaaaaa”
Gus
Gus 11/09/2008 a las 21:46
 Si...Fue en el último capítulo de "Séptimo Grado" cuando palmiro dijo eso, y recuerdo que como a vos, también me generó mucha angustia su decisión. Sólo de grande comprendí que un buen mecánico es tan difícil de encontrar como un buen cirujano, un escritor laureado, y que necesitamos de todos para que la sociedad camine medianamente bien.

A veces, se tiende a despreciar al que se dedica a un laburo manual, como si fuese inferior y se hubiera quedado varado en mitad de la vida, sin pararnos a pensar lo valioso de ese tipo de ocupaciones y de la genialidad de la que muchos de los que se dedican a ellos están dotados. 

Yo había notado también el parecido de los dos Cavallascas y es casi impresionante...Me hubiera gustado conocer a Oscar Elizarán para saber si también se le parecía. Pero no es el único caso: los dos Canutos de ambas últimas versiones eran bastante parecidos.

En cuanto a la película de Medrano, supongo que el argumento iría más rápido por la disponibilidad de tiempo: una película es necesariamente más corta que una serie...

Vanesa. 
Recuerdo otro episodio de nuestro inefable Palmiro, cuando tenía la ilusión de "arrear " la bandera; entonces Jacinta le sugiere los pasos a seguir, asearse, estudiar y tener el cuaderno prolijo ; entonces , el padre ( el gran Romualdo Quiroga ) toma cartas sobre el asunto y ayuda a su hijo a estudiar " tome café, que el café tiene cafeína, que despabila a los marmotas ", y el pobre Palmiro pasa noches en vela rehaciendo su cuaderno...dicho cuaderno va a parar a un charco de agua, por una mala maniobra, pero igual , él se da el gusto de izar nuestra bandera, en presencia de su padre... mirá qué recuerdo me trajiste!!!
Germán Germán 10/12/2008 a las 04:10
Hola Germán y todos
Sí, me acuerdo de cuando dijo que había que "arrear" la bandera! Lo tenía escondido a ese recuerdo. Además, notaba la oposición a que en mi caso se izaba, porque iba de mañana al colegio. Vanesa, todo un tema, no? El horario del colegio te obligaba a izarla o a arriarla. (Aprendíamos esa palabra de paso.)
Y cuando la Jacinta le dijo de rehacer el cuaderno, por lo desprolijo que estaba, dijo:
- "¿Todo? ¿De punta a punta?".
Usó esas mismas palabras, ¿¿no es así?? Sigo sin tener ninguna revista, pero me viene el recuerdo de lo leído.
Y podés creer que mientras leía tu mensaje me vino lo del charco de agua un instante antes de leerlo. ¡Lo que es la memoria! Y pobre Palmiro. Representaba en este caso a todos a los que alguna vez les pasó algo parecido. Y nuevamente el mensaje del capítulo, que el esmero ya es una virtud a veces merecedora del honor.
Gracias!
 Ariel
Ariel Ariel 10/12/2008 a las 05:12
Hola Germán
Qué buen recuerdo trajiste. Me siento absolutamente identificado con Palmiro en cuanto al cuaderno. Yo sufría a la par de él cuando le dijo a "la Jacinta" : ¿todo lo tengo que pasar?. Yo era absolutamente desprolijo en quinto grado, usábamos lapiceras tipo Parker y mis hojas estaban manchadas. Para evitar el papelón, yo redondeaba el manchón para darle una forma más o menos digna. Recuerdo que a fin de año la maestra dijo que le iba a decir a la próxima seño, las virtudes y defectos de cada uno, cuando hizo la lista mencionó que le iba a comentar sobre mi desprolijidad. Así que entiendo perfectamente el calvario sobre el cual Palmiro ha pasado al rehacer todo ese cuaderno porque cuando sos desprolijo de chico, no sabés qué hacer con el pulso!. Era un calvario para alguien desprolijo "pasar" todo el cuaderno sin errarle.
¿cómo mejoré mi imagen?. De un modo un tanto raro. Como veía a mi viejo que siempre escribía apoyándose en una regla, tomé la idea y comencé a escribir apoyando la escritura sobre la regla. Claro, los resultados eran enormes, Gustavo era más prolijo!!!. Pero un día cambió la maestra, se avivó y me prohibió el uso de la regla "Esto atenta contra tu caligrafía" dijo, con algo de razón, claro, la letra era cuadrada en la base, alineada e informal a la vez.
Y sí, luego de eso, volvieron los manchones y la desprolijidad. 
Un abrazo a todos los que nos costaba pasar el cuaderno,
Gus
Gus 10/12/2008 a las 12:44
Hola a todos:

                                        Me acuerdo de ese incidente, y conste que tampoco tengo ninguna revista a mano con el episodio, porque justo ese número no cayó en mi poder (jejeje). Sin embargo, lo recuerdo muy bien, ya que se trata de uno de los capítulos más firmes en la memoria de todos los Jacintófilos (¿Por qué será?).

                                          También puedo identificarme con Palmiro en este caso, porque a esa edad, no era prolija. Creo que se trataba más bien de que me aburría en clase. Me llamaban más la atención los libros de mi casa, acerca de historia universal y viajes alrededor del mundo. Entonces escribía rápido, subrayaba mal y hacía todo a las corridas para terminar rápido. Entonces, en 6 grado, me mandaron pasar toda la carpeta, incluído el calendario escolar. Le pedí prestada la suya a una amiga y me puse manos a la obra. Despacito, despacito, me fue saliendo y cuando ví que linda quedaba una carpeta bien presentada, me propuse no ser desprolija nunca más. Y gracias a Dios, lo logré.

                                           En el libro de Abel Santa Cruz, el cuaderno que cae a las aguas barrosas de una zanja es el de una alumna llamada Berta, procedente de Mendoza. Acá no entra en juego su mala presentación de los trabajos escolares . Eneas Calandrino (verdadero nombre de Jorge Batallán), con ayuda de Etelvina, la empuja para hacerle volar el cuaderno al diablo. Y además no era un cuaderno de clases, sino un borrador para dibujo. Calandrino quería dibujar mejor que Berta y le daba rabia que sus compañeros se inclinaran por el trabajo de ella. Pero después, los chicos se ponían de acuerdo y lo arrojaban a él a la zanja sucia.

                                                 Vanesa.

                                              
[...]les/2009/06/personal_caballasca-pibeper.jpg" alt="El pibe de la publicidad Personal" /> Palmiro Cavallasca más conocido como el Gordo Caballasca El pibe de la publicidad de Personal Santiago Bustelo http://www.bustelo.com.ar[...]
Hola vane,
                       Hace poco lei en otro blog,  donde empezo a generarse la idea de este sobre Jacinta, que vos sospechabas por una foto que publicabas, que Alejandro Lamarque estaba en Chile ocupando el cargo de consul. ¿Pudiste comprobar algo al respecto? Seria interesante saber si este Alejandro Lamarque es el segundo Palmiro.
Dario Dario 16/01/2010 a las 06:06
Hola Vane, 
                        ¿Pudiste comprobar si el consul argetino Alejandro Lamarque quien estuvo en Chile y tambien en Venezuela fue el que interpreto a Palmiro Cavallasca en la version Medrano? Yo estuve tratando de buscar mas datos en Inernet, pero lo que encontre no habla nada al respecto.
Dario Dario 16/01/2010 a las 06:56
Hola, Darío:

                                          Yo creo que ya respondí a ésto en otro lado e incluso lo puse en el blog, pero por si las moscas, acá va de nuevo: no, aunque el parecido físico era notable y el nombre idéntico, no parece que el cónsul en varios países americanos haya sido el mismo Alejandro Lamarque que nosotros buscamos. El actor trabajó como remisero (otra similitud con Omar Lefosse) y no da la impresión de haberse transformado en cónsul después. En todo caso, sigue siendo una notícia a confirmar.

                                               Un beso
                                                Vane.
Buenísima la actuación de Lefosse en TODOS CONTRA jUAN 1º o 2º capítulo , donde se interpreta a el mismo.
Hector Hector 18/05/2010 a las 14:53
Hola, Héctor:

                                       Sí, lo ví. Para mí, es un actor desaprovechado. Deberían llamarlo más seguido. El tiene disposición para actuar y lo haría bien. A veces los productores son turros como ellos solos.

                                          Un beso
                                           Vane.
Hola Vane,
En 1974 cuando se pasaba la serie por canal 9 yo tenía 12 años y estaba en séptimo grado, me acuerdo que una vez le aplicamos "el castigo del silencio" a un compañero, la idea OBVIO la sacamos de la serie "Jacinta Pichimahuida"
ja ja Palmiro siempre decía ¡qué vicitud! porque una vez, no recuerdo quien, (tal vez Jacinta) le habló de las "vicisitudes" de la vida y desde aquella vez, para cualquier cosa....¡QUE VICITUD! ¿no decía tambien "eso fue una CONTINGENCIA"? o ¡qué contingencoa, qué vicitud! ¡GENIAL! la serie, ni por las tapas la versión de 1966 o la de 1983 tuvieron tanto éxito como la del 74
Saludos
Maxi Maxi 13/09/2014 a las 02:42
Hola, Maxi, y gracias por tu comentario:
Me encantó tu anécdota sobre el "castigo de silencio" que tomaron vos y tus compañeros para hacerle aprender la lección a un auguafiestas de esos que nunca faltan...¡Y egectçivamente Palmiro decía también "¡Qué cpntiongencia!" O sino "¡Contingencias que tiene la vida...!". Otra frase muy de él era "Para que pase eso (una cosa X)va a tener que pasar el gran milagro de Lourdes!" Jajaja. Era un caso este Palmiro...
No sé si la de los 70' fue o no la versión más popular (la de los 60' me dijeron que era buenísima pero como no la vi no puedo juzgar), aunque sí te aseguro que dejó en mi una huella indeleble pese a lo chiquita que era cuando la daban. Era una versión muy fresca, muy natural y , a simple vista se nota, había mucho compañerismo entre los chicos que actuaban en la tira. Por suerte, quedó como muestra la pelicula "Jacinta Pichimahuida se enamora" donde se puede apreciar el ángel que tenían esos pibes. Para mí estuvo además muy bien actuada.
¡Gracias por tu intervención!
Vanesa.
Vanesa Vanesa 13/09/2014 a las 17:52
Jacinta: ¿Porqué no estudiaste Palmiro?
Palmiro: -No, Señorita Jacinta, no fue que no quise estudiar ¡fue toda una contingencia¡ ¿sabe? yo quería estudiar y estaba en casa con los libros, pero el vecino de al lado me dijo si yo podía ayudarlo a preparar unos "choripanes" y entonces tuve que ir, no lo podía dejar solo ¿vió? fue un acto de "alturismo" ¡y entonces no pude estudiar !¡Qué vicitud Señorita Jacinta!
Ayer estuve viendo "Jacinta Pichimahuida se enamora" en youtube en cinco partes, lástima que falta la sexta y última parte ¡QUE VICITUD!
Ah qué hermosura volver a escuchar a estos queridos personajes y aquellas queridas voces después de 40 años!!! escuchar a Strabuco diciendo "Rondeau"!!!
Para mí el recuerdo es muy grato porque me trae inevitablemente recuerdos de mi propio séptimo grado, mi primer amor, el dolor de la separación de mis compañeros después de siete años juntos
Saludos Vane y gracias por tu nostalgia
Maxi Maxi 14/09/2014 a las 17:26

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