Avisar de contenido inadecuado

Aquellos 25 de Mayo...

{
}

   ¡Aquellos actos del 25 de Mayo!...¿Tanto habrá pasado el tiempo que los de hoy me parecen tan distintos? Desde luego, no voy a negar la ñoñería de muchos de aquellos monumentos al almidón de antaño, ni la ignorancia de ciertos docentes a la hora de armarlos. En todos los tiempos se cocieron habas, y en los primeros años del siglo XX, no todo era para celebrar y tirar papelitos. Por supuesto, me quedo cien veces con esa concepción cultural de la vida antes que con ésta, pero no se pueden negar algunas metiditas de pata de nuestros antepasados.

   ¿Por qué digo entonces, quedarme con aquellas celebraciones del 25 de Mayo y no con las actuales? Simplemente por el trasfondo que las generaba: ese inmenso amor a la patria de alumnos y profesores. Ese orgullo de ser argentinos que alcanzaba desde el alumno más pequeñito de primero inferior, al portero, pasando por los padres, los maestros, la directora y hasta el vendedor de diarios del barrio. No pocos alumnos eran de orígen extranjero muy reciente, y sin embargo, se sentían felicísmos de poder colocar en sus pechos, la escarapela celeste y blanca. Jacinta Pichimahuida tenía, como tantas otras maestras del país en los años 20, un  variopinto salón de clases: estaban la patrícia Etelvina Baldasarre el "marqués" Fito Zabala, pero también la provinciana Meche Ferreyra - una migrante interna, como se diría hoy - el hijo del mecánico de orígen italiano Palmiro Cavallasca, el hijo del carpintero, Cirilo Tamayo, descendiente de los heroicos negros que defendieron nuestras fronteras  tantas veces, siendo tan mal pagados por su valor, Jeremías Belecz, el húngaro coleccionista de estampillas, Carmen Caricati, deliciosa criatura mezcla de española e italiana, la alemana Bibi Scmhidt, el japones Kokimoto...pero todos ellos se peleaban   por ser los designados para protagonizar el acto escolar, tener buenas notas y conducta de modo de hacerse dignos de llevar nuestra insignia nacional. Todos amaban a la patria ; plantear otra cosa era inconcebíble. Solamente un par de alumnos hijos de padres socialistas o anarquistas veían las cosas de otro modo , sin embargo su número se revelaba muy escaso como para preocupar a nadie y eran apenas una nota de color en las aulas del pasado. 

 

   Esta situación se mantuvo , con variantes y matíces, desde la Jacinta histórica hasta la última Jacinta televisiva. A partir de allí, otra forma de ver las cosas se enseñoreó de los ámbitos escolares. Ciertamente, mucho había para criticar en la visión de la historia manejada por nuestros abuelos, manipulada hábilmente por el liberalismo clásico, donde Saavedra era el malo y Moreno el bueno, donde Rosas era "el tirano" y sus enemigos de la "Joven Argentina" prohombres empeñados en llevarnos al progreso. Mucho es necesario decir acerca de esas maestras algo ignorantes que tenían los conocimientos prendidos con alfileres (desde luego, no hablo de Jacinta Pichimahuida, quien según Abel Santa Cruz, sabía de todo, además de ser muy sagaz), y de varios de sus alumnos, que se quedaron con la idea de que el 25 de Mayo de 1810 se había declarado la Independencia y todo se redujo  a unas cuantas negras vendiendo "mazamorra caliente, que quema los dientes"  en la PLaza Mayor, y a cuatro o cinco "patriotas" exclamando: "¡El pueblo quiere saber de qué se trata!" entanto Saavedra sentenciaba -acaso habiendo mucho de verdad en sus dichos- "Aún las brevas no están maduras". En historia las cosas son más complejas y no conviene simplificarlas, ni siquiera para un mejor entendimiento de los estudiantes.

 

     Sin embargo aquellos actos escolares  de nuestra infancia,   la de nuestros abuelos y aún bisabuelos , tenían el encanto de lo espontáneo, del sincero amor a la patria, de quien se entrega por entero a algo, de buena fe y con mejor voluntad. No solo por hacer lucir a sus hijas, las señoras se pasaban horas cosiendo lujosos vestidos con miriñaque (e incurriendo en un anacronismo sin saberlo...el mismo anacronismo de algunos cuadros pintados en la década de 1830, cuando esos vestidos se pusieron de moda), confeccionando un disfraz de vendedor de velas pàra sus hijos , tratando en vano de conseguir una chistera o embardunando de betún o corcho alguna carita blanca como el algodón. También era por amor a la patria, a Argentina, al país de sus mayores o aquel que los acogiera con tanto cariño para que ellos y sus descendientes pudieran vivir dignamente.

   Y las maestras, como ya lo he dicho más arriba, eran a menudo no demasiado "leidas", pero estaban genuinamente interesadas en poder presentar un cuadro de época interesante. No era del todo culpa de ellas si elegían el Minué Federal para hacérselo bailar a Mariquita Sánchez de Thompson; tampoco eran demasiado conscientes de que la época de Rosas no presentaba los mismos usos y costumbres que aquellos en voga durante la Revolución de Mayo, aunque algunos subsistiesen. Más graves son aquellos yerros de orígen  histórico político, que no sopesan la situación españa y la de sus vierreynatos desde mediados del siglo XVIII, el papel de Inglaterra en la política y la economía mundial y el desbarajuste socio-cultural acaecido en Francia desde tiempos del "Despotismo Ilustrado". Quizá no entrara en la cabeza de los docentes de esos años, el que no festejábamos el início de nuestras libertades sino precísamente el hecho de estar hallando nuevo amo. 

 

   Sin embargo hoy, cuando no se da ya importancia al patriotismo, después de haber tomado conciencia de muchas de estas verdades, se pretende presentar un festejo del 25 de Mayo en el cual se hace la apología de la destrucción de la nacionalidad, en haras de un supuesto proyecto de "patria grande latinoamericana", que no sería malo de no ser por quienes lo prohijan y de no fomentar con él, ideales muy alejados a los de nuestros pueblos. Ya no se privilegia a quien se esfuerza en ser buen estudiante y tener buena conducta para confiarle nuestra insignia nacional el día del acto;   no se pide a los alumnos estar, no ya como Fito Zabala o Etelvina Baldasarre, de punta en blanco (lo cual sería, tal vez , una exageración), sino que se aplaude a quienes se presentan sucios, con extraños peinados, tatuados y ostentando remeras de conjuntos de rock, con consignas antisociales   , por entre el delantal abierto. Nada se le dice a quien llega al curso con aritos, tatuajes varios y aspecto de delincuentes prófugos. Esto no favorece a la "gran patria latinoamericana", sino precísamente a esa cultura de masas, informe y sin procedencia, que vio la luz en Inglaterra y los EEUU a fines de la década del 50'. Hablan confusamente de "la revolución de los pueblos" aquellos que más quieren someterlos; de la "reivindicación del humilde" a quienes no desean ver a los pobres superar jamás su situación (y se inventan ese canto al conformismo que es "la cultura villera"); de la libertad quienes solo admiten una manera de pensar...Hipocresía cínica, dura , cruel, desarrapada, que disfruta con el culto a lo feo y el abandono de todo ideal romántico.

   Desde luego, no era lo ideal..Pero me quedo con aquellos actos escolares de tiempos de Jacinta Pichimahuida, encantadores por su ingénua ignorancia.

   Hagamos un buen locrito mañana, tomemos mate o chocolate, escuchemos un lindo disco de folklore...

   ¡Y viva la patria, canejo!

    Vanesa.

 

FOTOS:1- El famoso acto escolar donde Cirilo Saca a bailar a Etelvina. Aquñi vemos a Meche Ferreyra (Cristina Gastaldi, versión Salazar),Coco Strabucco ( Miguel Angel Ferreyro), Carola Quiñones (María Elba Cantarella) y Jorge Batallán (Pablito Codevila) 2- Un cuadro anacrónico representando el 25 de Mayo de 1810. Digo anacrónico prque en él, las mujeres aparecen utilizando miriñaque, una prenda que no entró en uso sino en los años de 1830. Traté de encntrar el nomnbre del autor del lienzo, pero en vano. Creo, es de Pellegrini o Prilidiano Pueyrredón 3-Nuestra querida bandera.

{
}
{
}

Deja tu comentario Aquellos 25 de Mayo...

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre